Los «copos de nieve» de Rumsfeld

POR PEDRO RODRÍGUEZ CORRESPONSALWASHINGTON. En la jerga del Pentágono, la expresión «copos de nieve» era utilizada para describir las directrices, memorandos y notas que constantemente producía Donald

PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL WASHINGTON.
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En la jerga del Pentágono, la expresión «copos de nieve» era utilizada para describir las directrices, memorandos y notas que constantemente producía Donald Rumsfeld, el dos veces secretario de Defensa de Estados Unidos. Algunos días, el ahora defenestrado pero incansable ministro de la Administración Bush podía emitir «nevadas» de hasta sesenta papeles con órdenes para su equipo. Esta semana, una porción de esos incunables ha sido publicada por el «Washington Post», ofreciendo una visión única sobre el «modus operandi» del gestor inicial de la guerra de Irak.

Esta colección de notas ilustra una obsesión semántica por formular debates en términos favorables para las posiciones no siempre populares de la Casa Blanca. Con la orden, por ejemplo, de desarrollar eslóganes para defender cuestiones tan difíciles como la sangrienta posguerra de Irak. Insistiendo en que el público debe ser consciente de que «Irak es solo un campo de batalla» de un largo conflicto carente de «un evento terminal» como la ceremonia de rendición de Japón al final de la Segunda Guerra Mundial. Con disquisiciones sobre si la lucha contra el terrorismo debería ser redefinida como «insurgencia mundial».

La colección de memorandos que abarca desde el 2002 hasta el 2006 también demuestra la estrategia de justificar la guerra de Irak a través de vincular ese frente con la amenaza nuclear de Irán. Coincidiendo con la multiplicación de críticas a su gestión, incluidos los reproches formulados por varios ex generales, Rumsfeld ordena a su gente «hablar sobre Somalia, las Filipinas, etc. Hacer que el pueblo de Estados Unidos se dé cuenta que está rodeado en el mundo por extremistas violentos». Con quejas de que ni Europa ni la ONU entiende la amenaza existente.

Los textos, clasificados «para uso oficial solamente», también reflejan el estilo políticamente incorrecto de Rumsfeld. Uno de ellos argumenta como los musulmanes son reacios al «trabajo físico». A su juicio, la riqueza petrolera ha alienado a esos pueblos «de la realidad del trabajo, el esfuerzo y la inversión que llevan a la riqueza en el resto del mundo». Con el argumento de que «demasiado a menudo los musulmanes traen coreanos y paquistaníes mientras que su gente joven está en paro», sirviendo de caldo de cultivo para el extremismo.