Ulf Kristersson, líder de los conservadores suecos, se dirige a los medios el pasado octubre
Ulf Kristersson, líder de los conservadores suecos, se dirige a los medios el pasado octubre - Reuters

El conservador Kristersson pide ser investido primer ministro de Suecia con los votos de la derecha radical

Descarta una coalición con los socialdemócratas y apuesta por un gobierno en minoría

Corresponsal en BerlínActualizado:

El líder conservador sueco, Ulf Kristersson, a punto de afrontar la votación parlamentaria para ser elegido primer ministro, ha descartado una gran coalición con los socialdemócratas y ha anunciado que tratará de formar un gobierno en minoría con los democristianos, un gabinete que contaría solo con 92 de los 349 escaños de la cámara y a los que habría que sumar previsiblemente los 62 votos del xenófobo Demócratas de Suecia (SD).

Para que salgan esas cuentas, Kristersson debería poder además contar con sus tradicionales aliados centristas y liberales, que al menos con su abstención propiciarían el nombramiento, pero si SD forma parte del proyecto, amenazan con oponerse, con lo que quedaría de nuevo comprometida votación.

En Suecia no hace falta mayoría absoluta para ser elegido primer ministro, basta con no tener una mayoría parlamentaria en contra. El bloque conservador había mantenido hasta ahora con firmeza un cordón sanitario que excluía al partido ultranacionalista, defensor de lemas como «Suecia primero» y «Suecia para los suecos», pero el prácticamente empate electoral con el socialdemócrata Stefan Löfven y el resultado de SD, un 17,6%, parecen haber abierto un hueco propio a este partido en el proceso de formación de gobierno.

«He aceptado afrontar la votación, pese al riesgo evidente de no salir elegido esta vez por el Parlamento», ha explicado en rueda de prensa Kristersson, resaltando que no se trata de «un juego» y justificando su apelación a los votos ultranacionalistas por una cuestión de responsabilidad de Estado, ya que han pasado dos meses desde las elecciones generales en Suecia y sigue sin poder formarse un gobierno.

El presidente del Parlamento, Andreas Norlén, ya ha realizado oficialmente el nombramiento de Kristersson como candidato a primer ministro ante la Cámara, tras recibir la comunicación del fracaso en las conversaciones de Kristersson y del líder del ejecutivo en funciones, el socialdemócrata Stefan Löfven, en sus negociaciones con el resto de fuerzas para cerrar un acuerdo. Tras hacer pública la candidatura, el líder liberal, Jan Björklund, confirmó anoche que votará en contra, mientras que la jefa centrista, Annie Lööf, cuyo partido fue el cuarto más apoyado, lo daba por hecho ya hace unos días. «Ahora es importante que Kristersson explique cómo va a gobernar con apoyo activo del SD. ¿Cómo lo va a hacer? Debe responder al hecho de que cada presupuesto exigirá que el SD pulse el botón verde del "sí"», ha lamentado, señalando que la votación, en estas condiciones, no podrá salir adelante y que «es una irresponsabilidad, sabiendo de antemano de que no contaría con nuestro voto, no debería haberse presentado con ese mapa de votos».

«Estamos ante una situación política muy grave y muy nueva. La Alianza nació hace catorce años. Es la primera vez que dos de sus partidos quieren formar un gobierno sin los otros. Y sería un ejecutivo que dependería del SD», se ha quejado por su parte, en un comunicado, el secretario general del Partido Centrista, Michael Arthursson. Los centristas anunciarán su posición inmediatamente antes de la votación, que tendrá lugar el miércoles, en un pleno que, según el calendario parlamentario, es el inmediatamente anterior al de presupuestos.

«Será una votación completamente inusual, una situación histórica, porque será la primera vez que un partido del centroderecha vote contra un primer ministro de ese bloque», expresaba por su parte la líder democristiana, Ebba Busch Thor, que no confía en las declaraciones de buenas intenciones de Kristersson.

Åkesson: «Nuestro apoyo no va a ser gratuito»

El conservador ha garantizado su intención de gobernar con el programa político de la Alianza y ha dado su palabra de que no negociará con el SD a cambio de sus votos, pero los ultranacionalistas dicen por su parte que pedirán concesiones en varias cuestiones a cambio del apoyo parlamentario para la investidura y citan puntos concretos en política de inmigración, un área donde las posturas, sugiere, no están tan lejanas. El líder del xenófobo SD, Jimmie Åkesson, insiste en sus declaraciones ante los medios de comunicación en que «mantengo la puerta abierta, pero nuestro apoyo no va a ser gratuito».

El presidente del parlamento sueco, Andreas Norlén, ha reconocido que no hay «ninguna garantía» de que Kristersson vaya a ser elegido, pero resaltó que el proceso tiene que seguir adelante y que, además, el líder conservador «fue quien impulsó a finales de septiembre una votación parlamentaria para destituir a Löfven», que salió adelante con los votos de la derecha xenófoba, por lo que, salga o no salga, debe presentarse a la votación.