Cadena perpetua en Turquía para el asesino de la «novia artista»
La artista Pippa Bacca, en una fotografía de archivo - efe

Cadena perpetua en Turquía para el asesino de la «novia artista»

La italiana Pippa Bacca fue violada y asesinada mientras hacía autoestop de camino a Jerusalén vestida para una boda. El Tribunal de Apelaciones eleva la pena por considerar que «no hay arrepentimiento»

corresponsal en estambul Actualizado:

«Quiero demostrar que cuando uno confía en los demás recibe sólo cosas buenas», dijo la artista italiana Pippa Bacca (cuyo nombre verdadero era Giuseppina Pasqualina diMarineo) antes de salir de viaje. Pero lo que probó fue lo contrario: que el exceso de candor es peligroso. Bacca salió de Milán el 8 de marzo de 2008 junto con su amiga, la también artista Silvia Moro. Ambas pretendían llegar hasta Jerusalén haciendo autoestop, vestidas con trajes de novia, como parte del proyecto artístico «Novias en ruta». En Estambul, ambas mujeres se separaron, con la intención de reencontrarse en Beirut. El 31 de marzo, se perdió el rastro de Pippa en la ciudad de Gebze, al noroeste del país.

La policía rastreó su teléfono y descubrió que estaba siendo utilizado por otra persona: Murat Karatas, un parado de 38 años, divorciado y padre de dos hijos, con antecedentes penales. El encargado de una gasolinera recordó haber visto cómo la inconfundible Pippa había montado «con una sonrisa en los labios» en la furgoneta negra de aquel tipo calvo. El hombre, atrapado, condujo a la policía hasta un bosque, donde se encontraba el cadáver de Pippa, con signos claros de violación.

El juicio fue rápido, puesto que la culpabilidad de Karatas era manifiesta. Sin embargo, las pruebas forenses demostraron que no había actuado solo: en el cadáver había restos de semen y ADN de otra persona, a la que Karatas se negó a identificar.

Sin arrepentimiento

En este tiempo, la defensa ha basado su estrategia en que, según Karatas, existió «consentimiento» para la relación sexual con Pippa, y que, por tanto, la primera sentencia se asentaba en «una estimación incompleta de la situación». El caso ha ido ascendiendo hasta el Tribunal de Apelaciones, que, finalmente, no sólo ha desestimado los argumentos de la defensa, sino que ha elevado la pena del asesino hasta la cadena perpetua, la máxima condena en el sistema legal turco.

Para tomar esta decisión, la Primera Cámara del Tribunal, encargada del caso, ha estimado que Karatas «está alejado de los valores humanos» y que «no ha expresado ningún arrepentimiento verdadero por el crimen». Además, se ha negado a cooperar en la investigación.

Gracias a su silencio, el segundo violador continúa libre.