Un comprador argentino se hace con unas reliquias de Hitler en una controvertida subasta

Un mismo comprador se hace por 600.000 euros con todo el lote de objetos personales del Führer y otros jerarcas del Tercer Reich subastados en medio de la polémica en Múnich

Corresponsal en BerlínActualizado:

Casi todo el lote de artículos personales que pertenecieron a Adolf Hitler y a otros jerarcas nazis, subastado este fin de semana en Alemania, fue adquirido por un mismo comprador por un total de más de 600.0000 euros. El comprador, o al menos su representante, fue un argentino que hablaba torpemente en inglés y que pujaba con la tarjeta numerada 888, el código que los neonazis utilizan para cifrar el saludo «Heil Hitler» utilizando repetidamente el octavo lugar de la letra H en el alfabeto.

La casa de subastas Hermann Historica, de Múnich, garantizaba el completo anonimato de los compradores y rechazó la publicación del catálogo, que incluía artículos como calcetines, corbatas y una chaqueta militar que vistió el mismísimo Führer, una radiografía del cráneo del dictador nazi y también ropa interior, así como el recipiente de latón para ácido cianhídrico con el que Hermann Göring se suicidó poco antes de su prevista ejecución en Nürenberg. A pesar de la insistencia periodística, la empresa se negó a publicar el resultado de la subasta, pero un periodista de Bild logró infiltrarse, haciéndose pasar por un posible comprador, y ha podido describir el proceso de venta, al que asistieron varias decenas de «parejas jóvenes, ancianos y cabezas rapadas musculosos con tatuajes tribales».

El comprador que pujó más alto sistemáticamente y consiguió hacerse con casi todo el lote era un hombre vestido de negro, con botas y gorro también negro que no se quitó durante las tres horas que duró la subasta, al que el moderador se refería insistentemente como «el comprador de la segunda fila».

Por el último uniforme militar de Hitler pagó 275.000 euros, por la ropa interior «parcialmente enmohecida» de Herman Göring otros 3.000 y casi 80.000 más por el informe de la investigación realizada tras el atentado que sufrió Hitler el 20 de julio de 1944 y que fue organizado por el coronel Claus von Stauffenberg. No elevó la puja, sin embargo, por un par de calcetines de Hitler, vendidos por 18.000 euros a otro comprador, lo que hace pensar que contaba con un presupuesto tope y que optó por piezas más significativas.

Sin pistas del «comprador de la segunda fila»

Wolfgang Hermann, copropietario de Hermann Historic, ha confirmado que la colección pertenecía hasta ahora a la hija de John K. Lattimer, un urólogo estadounidense que participó como médico en el desembarco de Normandía y posteriormente fue destinado a tratar a los detenidos alemanes durante los juicios de Nüremberg. Posiblemente fue en ese destino donde se hizo con buena parte de su colección de objetos, que incluiría con el tiempo armaduras medievales, pistolas del oeste, rifles de la Revolución, además de pinturas firmadas por Hitler, el cuello ensangrentado de la camisa de Lincoln y una ampolla de cianuro que supuestamente perteneció a Goering, aunque la pieza estrella de su colección fue el pene amputado de Napoleón Bonaparte.

Sólo una parte de esta colección ha salido a subasta y el alto grado de confidencialidad ha impedido la confirmación científica de la autenticidad de los objetos, pero los compradores no parecieron albergar duda alguna acerca de su origen. El destino de las reliquias nazis responde a ese mismo grado de confidencialidad. En los salones de Hermann Historic, el «comprador de la segunda fila» comentó que irían a parar «a un museo», sin especificar más, pero es posible que se les pierda la pista, al menos durante un tiempo.