Romano Prodi REUTERS

La Comisión Europea centra en Solbes todas las responsabilidades por Eurostat

.La reunión de ayer del Ejecutivo comunitario sirvió sobre todo para lanzar el mensaje de que todos los demás departamentos no se han visto afectados por Eurostat

ENRIQUE SERBETO. CORRESPONSAL
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ESTRASBURGO La Comisión Europea «no hace bromas» con el escándalo Eurostat y nada se excluye de lo que pueda pasar tras la comparecencia este jueves del presidente Romano Prodi ante el Parlamento Europeo. El Ejecutivo comunitario se reunió ayer en Estrasburgo para preparar su estrategia de defensa en la crisis más grave de esta legislatura, empezando por jurar que las malas prácticas que se detectaron en la oficina de estadísticas no se han contagiado al resto de las dependencias, o lo que es lo mismo, que el departamento de Economía que dirige Pedro Solbes es el único directamente afectado por el escándalo.

Si alguien quiere interpretar que la Comisión ha dejado a Solbes a los pies de los caballos, tal vez estaría exagerando un poco, pero para decir la verdad, la reunión de ayer del Ejecutivo comunitario sirvió sobre todo para lanzar el mensaje de que todos los demás departamentos están «limpios» o lo que es lo mismo, que el del comisario español es el único objeto de debate y que los diputados no pueden esperar que si existen responsabilidades políticas se extiendan a toda la institución.

La fórmula parece un poco inocente: pedir a todos los directores generales que informasen si existían indicios de que hubiese asuntos turbios en sus áreas de influencia. Como era de esperar la respuesta unánime ha sido que no. Pero con eso le basta a Prodi para poder jurar que las reformas introducidas después de conocer las irregularidades en Eurostat han servido para atajar el avance de la corrupción.

El mensaje pretende también responder a las tesis de algunos parlamentarios -el grupo socialista-, que la semana pasada habían amenazado con pedir que se extendiera a otros comisarios la investigación sobre lo que ellos creen que son prácticas generalizadas en otros departamentos.

Los mismos comisarios se reunieron ayer con sus grupos parlamentarios para tratar de obtener la seguridad de que la comparecencia de Prodi el jueves ante la Conferencia de Presidentes se desarrolle de la forma menos conflictiva posible. La modalidad de eludir el pleno y el previsible bombardeo de preguntas por parte de los diputados puede, en efecto, minimizar el grado de la crítica a la que será sometido el presidente de la Comisión.

«Ser juzgado como en Nuremberg»

La comparecencia será a puerta cerrada, también gracias a las maniobras de Prodi, que no parece estar dispuesto, en palabras de uno de sus consejeros «a ser juzgado en público como si eso fuera Nuremberg», sin duda pensando en la imagen con la que va a tener que cargar cuando regrese a la política italiana.

Pero, por si todas estas estratagemas fallasen, los servicios de información del Ejecutivo comunitario distribuyeron ayer copias del «memorando de entendimiento» con la Eurocámara, en el que se dice claramente que «en caso de que el Parlamento exprese su falta de confianza con un miembro de la Comisión, el presidente de la misma considerará seriamente si pide la dimisión de ese comisario».