Hélène Pastor junto a su hijo Gildo - AFP

Comienza el juicio por el polémico asesinato de Hélène Pastor, la segunda mayor fortuna de Mónaco

Wojciech Janowski, su yerno, comparece a partir de este lunes por la muerte de la propietaria de un gran imperio inmobiliario

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Cuatro años después del asesinato de la millonaria monegasca Hélène Pastor, una de las mayores fortunas del principado, el Tribunal de Aix en Provence intenta a partir de este lunes esclarecer ese crimen con el juicio a diez acusados, incluido el yerno de la víctima y principal sospechoso.

Pastor fue tiroteada junto con su chófer, Mohamed Darwich, el 6 de mayo de 2014, cuando, como cada día desde hacía meses, había ido a visitar a su hijo Gildo, que estaba hospitalizado. La mujer, heredera de un emporio inmobiliario y descendiente de una dinastía instalada en Mónaco hace cerca de un siglo, murió dos semanas después, mientras que el conductor falleció cuatro días más tarde. El tiempo en que estuvo ingresada no consiguió identificar formalmente a los sospechosos, pero la fotografía de uno de ellos le provocó espasmos que obligaron a los médicos a suspender el interrogatorio.

Sus últimas palabras a los investigadores fueron: «Tengo miedo. Quiero volver a veros porque tengo otras cosas que decir».

Tras cuatro años de instrucción, su yerno, el polaco Wojciech Janowski, pareja de su hija mayor, Sylvia, aparece como supuesto cerebro de la trama. El hombre llegó a confesar haber encargado el crimen, pero en posteriores audiencias alegó no haber entendido bien las preguntas que se le hicieron por problemas de idioma. Janowski era el cónsul honorario de Polonia en Mónaco, cargo del que fue destituido tras su arresto, y, según el acta de instrucción, actuó movido por la voluntad de controlar la parte de la herencia que debía corresponderle a su pareja, con la que no estaba casado.

El hombre debía a sus socios comerciales decenas de millones de euros.

Janowski es una de las diez personas que comparecerán hasta el 19 de octubre ante el tribunal. Junto a él se encuentran su entrenador deportivo, Pascal Dauriac, acusado de ser uno de los intermediarios, y, entre otros, los dos supuestos autores materiales del crimen, ambos de Comores.

La policía dio con la pista del yerno tras detectar movimientos sospechosos en su cuenta bancaria. Según los medios franceses, pudo haber pagado 140.000 euros para encargar la muerte de la mujer, a la que en algún interrogatorio acusó de maltratar psicológicamente a su hija. Las cámaras de videovigilancia y la falta de profesionalidad de las dos personas que dispararon, una de las cuales siguió utilizando después del asesinato el teléfono móvil comprado expresamente para coordinarlo, ayudaron a completar la lista de sospechosos.

La hija de Pastor llegó a ser detenida tras la muerte, pero fue puesta en libertad rápidamente sin cargos. «Cuando fue liberada, mi hermana vino a verme a mi casa. Llorando, me lo dijo todo. Me dijo que él había encargado el crimen», señaló Gildo en referencia a su cuñado en declaraciones difundidas por la cadena "BFM TV", según la cual la mayoría de acusados se enfrenta a cadena perpetua.