Comerciar después de Cancún

RAMIRO VILLAPADIERNAENVIADO ESPECIALDAVOS
Actualizado:

El director general de la Organización Mundial del Comercio dijo ayer en Davos que «con voluntad política, podemos cerrar la ronda de Doha este año». Tal vez la haya y varios ministros de Economía asistentes a una iniciativa para revitalizar las conversaciones expresaron optimismo, pero ni el representante estadounidense Robert Zoellick ni el comisario de la UE, Pascal Lamy, han participado en la convocatoria auspiciada por el presidente federal suizo.

En Cancún, dijo el director de la OMC, Supachai Panitchpakdi, «cada cual sabía lo que quería, este año todos sabemos lo que quiere el otro». El presidente suizo, Joseph Deiss, fue menos optimista y estimó que la conferencia ministerial podría aplazarse a 2005. «No es ser negativo, sino realista», dijo Deiss. «Las negociaciones ni siquiera han empezado. Creo que hay mucho por hacer todavía».

Representantes de Hong Kong, que debería acoger la conferencia a fin de año, urgieron ayer a una decisión antes de un mes. «Si se quiere, hay tiempo más que suficiente», dijo en conferencia de Prensa Panitshpakdi, pero algunos de los ministros asistentes parecían divididos sobre la posibilidad de concluir el acuerdo de la ronda de Doha (2001) este año como previsto. La OMC no está dispuesta a convocar la conferencia si puede haber otro fracaso como Cancún.

Cuando la cumbre de Cancún fracasó, ha dicho aquí el presidente suizo Joseph Deiss, «sorprendentemente» se vio alegrarse del fiasco tanto a algunos países desarrollados como a otros del Tercer Mundo. El ministro egipcio de Economía lo admite: «No estábamos dispuestos a dar tanto como esperábamos recibir».

Annan hizo un llamamiento por el fin de las subvenciones agrarias en EE.UU. y en Europa, para dar una oportunidad de desarrollo a las sociedades campesinas.

En un seminario sobre fraudes corporativos, los empresarios coincidieron en que las leyes no harán lo que no logre la ética, y en otro encuentro se sugirió que la ola de grandes fusiones bancarias en EE.UU. forzará al sector europeo a responder.