Colombia da una patria a 24.000 niños venezolanos

Este mes de julio una medición de Invamer Gallup reveló que el 62% de los colombianos tiene una imagen desfavorable sobre su presencia, frente a un 30,7% de febrero

Corresponsal en BogotáActualizado:

Para nadie era un secreto que la situación de los venezolanos migrantes en Colombia se rompería por el lado más débil. Lo que nadie jamás sospechó es que sería por cuenta de los bebés nacidos en suelo colombiano, a los que ayer lunes el gobierno de ese país les otorgó plenos derechos como nacionales.

La noticia, humanitariamente fundamental pues los pequeños no podían seguir en un limbo sin patria, llega en un momento donde las encuestas ya reflejan cansancio y, en algunos casos, rechazo de los colombianos hacia sus hermanos venezolanos.

Este mes de julio una medición de Invamer Gallup reveló que el 62% de los colombianos tiene una imagen desfavorable sobre su presencia, frente a un 30,7% de febrero. Y por primera vez la cifra de colombianos que rechaza el apoyo del gobierno colombiano a sus vecinos superó el apoyo, pasando de 46% en febrero, a 52% el pasado julio.

El desempleo en Colombia, la mano de obra más barata que ofrecen los venezolanos, el impacto en los servicios sociales, el aumento de delincuencia que algunos asocian con su presencia, todo suma para esperar que esta medida sea muy cuestionada por los colombianos, a pesar de que formaliza una realidad visible en las calles, además de darle orden a programas y presupuestos.

Pero los partos no dan espera, como se sabe desde hace siglos. El que va a nacer lo hace sin importar fronteras, conflictos, miseria. Estamos hablando de 24 mil niños nacidos en Colombia después del 19 de agosto de 2015, pero la medida cubrirá a los nazcan en igual fecha, pero del 2021, todos ellos hijos de padres venezolanos, estén o no residenciados en el país, como se exigía antes.

Sin duda es un número que tendrá un impacto ya oficial en las estadísticas de todo tipo: desde nacimientos y censo de los colombianos, como impacto en las políticas púbicas, inicialmente en los programas de atención de menores que incluyen salud y educación, como pilares fundamentales.

Las palabras del presidente Iván Duque, acompañado en esta iniciativa por la Defensoría del Pueblo, la Registraduría y la Procuraduría General de la Nación, llegan con carga de fondo al resto del mundo: «El camino de la xenofobia es el equivocado». Así Colombia, a diferencia de muchos países en el mundo, da un paso no solo en cumplimiento de la Convención Interamericana de Derechos Humanos, sino que avanza en el proceso de incorporar a los venezolanos a su economía y sociedad, mientras el gobierno de Venezuela sigue obligándolos a ser apátridas.