Colombia eligió un Congreso uribista y conservador

Álvaro Uribe, gran triunfador en las elecciones legislativas, se retira de la presidencia tras ocho años de poder con una popularidad superior al 60%

ALEJANDRA DE VENGOECHEA | BOGOTÁ
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No ha dicho nada pero el gran triunfador de las elecciones legislativas del domingo pasado fue el presidente Álvaro Uribe Vélez, el abogado de 58 años que no sólo logró ser reelegido una vez tras reformar la Constitución de 1991, sino que se retira de la presidencia tras ocho años de poder con una popularidad superior al 60%.

Su partido, el de la U, el que tiene como cabeza para las elecciones presidenciales del próximo 30 de mayo a su ex ministro de Defensa estrella, Juan Manuel Santos, encabezaba las votaciones para el Senado y la Cámara (baja) de Representantes, con el 25,17% de los votos.

“Los colombianos hablaron y nuestra obligación es escucharlos. Escuchamos ese mensaje fuerte y claro que nos han enviado con sus votos. Quieren avanzar y no retroceder. Quieren construir sobre el progreso que alcanzamos bajo el gobierno del presidente Uribe", dijo el ex ministro de Defensa quien en su mandato logró importantes golpes contra las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), lo que lo convierte en un candidato de hechos y no palabras, muy al estilo Uribe. “Crecimos más del 70 por ciento. Nos consolidan como la principal y más grande fuerza política de nuestra nación", agregó Santos, líder en las encuestas presidenciales con un 23%.

Las elecciones del domingo pasado eran fundamentales pues Uribe, poderosísimo a la hora de mostrar el rumbo político, quedó inhabilitado por la Corte Constitucional para lanzarse a una segunda reelección. Pese a la lentitud en la entrega de resultados en unas elecciones en las que se votó por 102 senadores y 166 representantes, dos consultas –la del Partido Verde, en la que resultó elegido como candidato presidencial el ex alcalde de Bogotá Antanas Mockus y la Conservadora que estaba en veremos -, quedó claro que los colombianos votaron por un continuismo con Uribe y por un regreso a las costumbres conservadoras.

Y es que después del Partido de la U, el más votado fue el Partido Conservador (con 20.67%) que junto con el Partido Liberal (que logró 15,85%) han jalonado la historia política en este país. Está claro que entre esos tres partidos se disputará el podio presidencial de mayo próximo.

No importó que partidos largamente cuestionados como el Partido de Integración Nacional (PIN), salieran triunfantes. El PIN, mejor conocido como el partido de los corruptos porque presentó como candidatos a esposas, hijos, hermanos y testaferros de los 80 parlamentarios que están procesados o encarcelados por su colaboración con grupos criminales, se convirtió en la cuarta fuerza electoral con el 8,13% de los votos contabilizados hasta ayer. Teresita García, hermana de Álvaro García, ex senador acusado de haber estado tras la masacre de 15 campesinos y que hoy purga 40 años de condena, resultó elegida, por citar un ejemplo.

Eso prueba la denuncia de compra de votos que tanto se oyó el domingo en las elecciones más seguras de la últimas dos décadas. La Misión de Observación Electoral de Colombia (MOE), que desplegó a observadores en 26 de las 32 provincias denunció “una compra de votos masiva”, según declaró Pedro Santana, miembro de su junta directiva.

Esa maquinaria hizo que no se produjera la renovación en un Congreso tildado de ser uno de los peores en los últimos años pues casi un tercio está respondiendo ante los tribunales por presuntos vínculos con los llamados paramilitares, escuadrones de la muerte desmovilizados en 2006.

El voto independiente logró cero representación. Uno de los más visibles era el de Sergio Fajardo, ex alcalde de Medellín quien logró devolverle a la ciudad más violenta del mundo bajos índices de criminalidad. Fajardo, por ejemplo, no logró ni una curul.

Lo mismo pasó con el Polo Democrático Alternativo (PDA), oposición, responsable de denunciar todo el tema de la para-política en el Congreso. Se convirtió en la sexta fuerza política.