EFE

Colombia busca a centenares de desaparecidos por las riadas

Santos viaja a Mocoa mientras el país se sume en el duelo por los más de 200 muertos

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Colombia sigue intentando recuperarse de los estragos provocados por las riadas en la ciudad de Mocoa. Ayer, casi dos días después de la tragedia, el balance provisional de víctimas mortales alcanzaba las 207 personas, entre las que habría al menos 43 niños. Estas eran las cifras que hizo públicas el presidente, Juan Manuel Santos, que volvió a viajar a la zona afectada, pero la Cruz Roja elevó el número de muertos hasta los 234. Horas más tarde, el propio presidente confirmó que la cifra ascendía a 254.

El presidente viajó de nuevo a la ciudad de Mocoa, zona cero de la tragedia, acompañado por cinco de sus ministros. «Hoy he venido a resolver los cuellos de botella que están presentes para que la parte humanitaria fluya con más facilidad y desde ahora comenzar la etapa de la reconstrucción», añadió. El jefe del Estado confirmó que se inició el proceso de identificación de cadáveres y calculó que unas 85 víctimas ya han sido reconocidas, cifra que consideró alta «frente a las circunstancias».

En la ciudad, las imágenes son de total desolación. Una de las primeras cosas que quienes llegan a Mocoa ven de la tragedia que vive esta ciudad del sur de Colombia es una multitud que espera pacientemente a las puertas de un cementerio información sobre familiares y amigos fallecidos en la avalancha.

El cementerio antiguo, como lo llaman, es paso obligado de quienes llegan a Mocoa, capital del departamento del Putumayo, por la carretera que une la ciudad con la vecina localidad de Villagarzón, donde está el aeropuerto que la comunica por vía aérea con Bogotá.

Como la morgue de Mocoa está saturada de cadáveres, las autoridades han trasladado a muchos de los fallecidos, envueltos en bolsas de plástico blancas, hasta el viejo cementerio donde esperan identificarlos y entregarlos a sus familiares. Alrededor de un centenar de personas esperan a las puertas del camposanto en la más absoluta tranquilidad, como si estuvieran acostumbrados a la tragedia, para saber si a quienes buscan están entre los muertos o entre los desaparecidos, cuyo número no se ha establecido.

Según datos de la Unidad Nacional de Riesgo de Desastres (UNGRD), de los fallecidos ya confirmados, 54 han sido identificados plenamente. La Policía controla la entrada y no permite que la prensa se acerque demasiado por motivos de seguridad y de higiene, pues el olor fétido de la muerte se siente por momentos en medio del calor de la mañana según la dirección en la que corra el viento.

Según relató a Efe el enfermero Cristóbal López, voluntario de la Defensa Civil, la noche del viernes, cuando el diluvio que cayó en la zona de Mocoa, ciudad de unos 45.000 habitantes, precipitó la tragedia, lo primero que hizo fue auxiliar a su familia y enseguida correr a ayudar a los demás. Esto era muy crítico, vivir la experiencia fue muy duro. Observar cómo los árboles desaparecían como si fueran hechos de papel, todo se venía encima», recuerda. López cuenta que «las primeras horas fueron muy duras» pues todo el mundo corría despavorido, «sin mirar la avalancha», y «la gente, los carros desaparecían en el agua, y algunos pudieron salir, pero no todo el mundo lo conseguía». Su estremecedor relato continúa: «Se escuchaban gritos de todos lados, algunos te reconocían y decían, «vea mi familia está perdida, no sé donde está».

Mensaje del Papa

Sobre el terreno, los equipos de emergencia continúan la búsqueda de los desaparecidos. La Fuerza Aérea Colombiana reportó que desplegó 26 rescatadores y dos toneladas de carga tenían prevista su llegada en las próximas horas. También se preveía que durante la noche se entregaran medicinas y otros artículos de primera necesidad. Para las operaciones del día de hoy se tiene un equipo de casi 1.300 personas del SNGRD entre Ejército, Policía, Fuerza Aérea, Armada, Defensa Civil, Bomberos, Cruz Roja, UNGRD, Gobernación, Alcaldía, CTI, Medicina Legal, y Corpoamazonía.

Desde el exterior, se sucedían las muestras de solidaridad con Colombia. La más destacada la del Papa Francisco, que se mostró desde Roma «profundamente apenado» y dijo rezar por las víctimas y sus familiares.