El presidente interino de Venezuela, Juan Guaidó - REUTERS | Vídeo: Guaidó presiona a la FANB para que permitan la entrada de ayuda (EP)

Claves para comprender una jornada en la que Venezuela se juega su futuro

Mañana, sábado 23 de febrero, está previsto que la ayuda humanitaria llegue al país desde Colombia

MadridActualizado:

Todo comenzó el pasado 23 de enero, cuando una jornada de movilizaciones contra el chavismo se saldó con en el principal desafío al que Nicolás Maduro, su líder, ha tenido que enfrentarse desde su llegada al poder. Ese día, Juan Guaidó, un político opositor de 33 años, se proclamó presidente interino en Caracas, acompañado por una multitud que le brindaba su apoyo mientras clamaba contra el poder instalado en el Palacio de Miraflores. El deseo del joven era abrir un periodo de transición que diera al traste con el régimen actual e inaugurara una época nueva. Sus formas recordaban más a las de un político como Obama que a las de Hugo Chávez, amigo de la grandilocuencia y la teatralidad en sus discursos. Sus deseos tuvieron un impacto inmediato en la comunidad internacional: Estados Unidos, Argentina o Brasil le ofrecieron su respaldo sin titubear, mientras que China y Rusia le rechazaron. La Unión Europea fue prudente, hasta que varios países adoptaron también la línea de Washington, reconociendo a Guaidó como presidente legítimo del país. Sin olvidar casos ambivalentes como el de Italia.

El Ejército

El relato de estos hechos es el del inicio de un proceso que se ha abierto en Venezuela y que tiene un final que permanece en la penumbra. En este mes, los siguientes capítulos de esta historia se han sucedido de manera frenética. Ocurre con algunos episodios históricos en los que el tiempo parece pisar el acelerador. Desde el pasado 23 de enero, Guaidó ha realizado varios movimientos para procurar que su país deje atrás el chavismo. Quizá el más importante sea la Ley de Amnistía que ha propuesto a los militares, consciente de que el Ejército está en manos del chavismo y actúa como principal escollo para el cambio. El 24 de enero, el ministro de Defensa, Vladimir Padrino, anunció que no aceptaría «jamás a un presidente impuesto». El 27 de enero, los opositores la repartieron a militares, policías y funcionarios para convencerles de que den la espalda a Maduro. Este factor es clave.

«El chavismo -explicó la historiadora venezolana Inés Quintero, hace unos días, a ABC- se sostuvo desde el primer momento en el poder del Ejército, hasta el punto que la Constitución de 1999 fue modificada para dar beligerancia política a los hombres de las Fuerzas Armadas, lo que no tenía precedentes en la historia constitucional del país. El chavismo también tuvo la intención de incorporar a figuras del Ejército a los altos cargos del Gobierno. Las armas se convirtieron en un instrumento político del poder, y no en una institución al servicio del Estado».

El historiador Rafael Arraiz Lucca, en otra entrevista, añadió: «En Venezuela, en el siglo XIX, y por razones económicas, el Estado nunca logró tener un Ejército nacional. No tuvo el control del territorio, porque no tenía recursos, y eso favoreció el crecimiento de caudillos regionales con sus ejércitos propios. Eso terminó en Venezuela en 1903, cuando el general Gómez derrotó a los caudillos militares. Entonces desapareció el caudillismo, pero el Ejército se consolidó como la gran institución nacional, porque había derrotado a los caudillos. Esa es la explicación de la preeminencia del sector militar en la Venezuela del último siglo. Sin embargo, hubo una democracia liberal representativa entre 1958 y 1998, y durante cuarenta años prevaleció el civismo sobre el militarismo. Pero sería un error pensar que el chavismo es solo militarismo».

Los puntos de paso

Otro asunto esencial para el futuro de Venezuela es el reparto de la ayuda humanitaria concentrada en Cúcuta, una ciudad de Colombia ubicada en la frontera entre ambos países. Cúcuta se ha convertido en uno de los escenarios del drama migratorio que atraviesa Venezuela, cuyos ciudadanos huyen de los estragos provocados por el hambre y la violencia. En sus calles, no es extraño ver a mujeres venezolanas que se prostituyen para salir adelante, como contó el periodista Jorge Benezra en ABC.

La ayuda humanitaria llegó a Cúcuta en el último mes en aviones de la Fuerza Aérea estadounidense. Los cargamentos incluyen comida y medicamentos para un país desprovisto de los productos más básicos. El objetivo es que los cargamentos pasen de Colombia a Venezuela a través de los cuatro puentes que unen ambos países. Los puentes son los siguientes: La Unión (de Puerto Santander, Colombia, a Boca del Grita, Venezuela), Francisco de Paula Santander (de Cúcuta a Ureña), Tienditas (de Cúcuta a Ureña) y Simón Bolívar (de Cúcuta a San Antonio de Táchira).

Además, en Roraima (en la frontera de Brasil con Colombia) y Curazao (una isla que pertenece a Holanda, próxima a Venezuela), también se han situado dos puntos de paso. Maduro cerró el acceso aéreo y marítimo con la isla holandesa hace dos días.

Militares y «colectivos»

La fecha elegida para el envío de la ayuda humanitaria es mañana, sábado 23 de febrero. Así lo anunció la semana pasada el presidente interino, Juan Guaidó. Maduro, por su parte, ha calificado la iniciativa de «show», y afirmado que su país no necesita «mendigar» de nadie. Sus declaraciones contrastan con lo ocurrido ayer, cuando anunció que Rusia había enviado a su país 7,5 toneladas de medicamentos.

No va a ser sencillo que la ayuda humanitaria llegue hasta Venezuela. Ayer, Maduro también anunció que cerraba la frontera de su país con Brasil. Baraja hacer lo mismo con la de Colombia. Por si fuera poco, en el estado de Táchira, donde los cargamentos deberían llegar mañana, hay movilizados militares y «colectivos», un cuerpo paramilitar afín hasta el fanatismo a los chavistas.

La música simboliza la división. En el puente de Tienditas, este viernes se celebrará el concierto solitario Venezuela Aid Live, organizado por el multimillonario británico Richard Branson y donde participarán artistas famosos como Juanes, Alejandro Sanz o Miguel Bosé. En el otro lado de la frontera, el chavismo festejará su propio concierto, llamado Hands off Venezuela y donde intervendrán músicos menos conocidos, como el cantante de rock duro Paul Gilman.

El desenlace de este pulso se conocerá mañana.