Comisionado Manolo Reyes y Claudio Rodriguez
Comisionado Manolo Reyes y Claudio Rodriguez - Marian de la Fuente

Claudio Rodríguez Huaco, el destino a la gloria

El comisionado, Manolo Reyes, y el alcalde de Miami, Francis Suárez, le ortogaron el título de visitante ilustre de la ciudad

MiamiActualizado:

La ciudad de Miami ha reconocido en estos días como visitante ilustre, al empresario peruano Claudio Rodríguez Huaco, propietario de uno de los mayores Grupos empresariales de Perú y uno de los diez mas importantes de América Latina. Rodríguez, se encontraba participando en la conferencia de Bank of América sobre las «deudas de los mercados emergentes» en el Fontainebleau Hilton.

Una historia de éxito, que llevó al alcalde Francis Suárez y al comisionado Manolo Reyes a otorgarle esta distinción a la que la embajadora de Perú, Martha Lizárraga Picciotti, se sumó con una cena en su honor en la que también estuvo acompañada de la cónsul general adscrita Lucy Giovanna Camacho.

«Ha sido para mi un gran honor, reconocer en nuestra ciudad a este ejemplo de liderazgo empresarial para tantos jóvenes empresarios. He podido compartir con él su visión y como comisionado e impulsor de estas historias de superación y éxitos me llena de satisfacción saber que en las manos de jóvenes como Claudio está el desarrollo empresarial de ciudades como Miami» dijo el comisionado Reyes cuando le entregó el reconocimiento.

Y es que la historia de Claudio Rodríguez, a pesar de su corta edad, es un ejemplo de superación y liderazgo. Muchos podrían pensar que ser hijo y sobrino de Jorge y Vito Rodríguez y ser el elegido para comandar uno de los grandes imperios empresariales de Perú que construyeron su padre y su tío, hace más de 60 años, es un camino de rosas. Sin embargo, pocos conocen como él, ese sendero de espinas, disciplina y esfuerzoque desde que tan solo era un niño tuvo que atravesar hasta convertirse en el empresario y el líder que es hoy en día.

Cuando cierra los ojos sentado frente a su escritorio desde el que dirige el Grupo Gloria, aún se recuerda añorando a su madre, a su familia, desde uno de los grandes ventanales del Hotchkiss School en Connecticut donde con tan solo 10 años le llevaron interno. El olor al cacao de una de las fabricas de la familia le trasladaba a su hogar, al Perú. Su país y su bandera que hicieron que nunca, a pesar de haber pasado gran parte de su infancia y juventud preparándose en el extranjero, perdiera el amor y el orgullo por su identidad. Claudio, también recuerda como contaba los meses desde el otro lado del océano en Inglaterra, para volver a casa durante las vacaciones. No lo esperaba una agenda social en costosos clubs y círculos de poder de la sociedad peruana donde se codeaban otros jóvenes de la «socialite», sino seguir asistiendo ala mejor escuela en que le puso la vida: el ejemplo de su padre y de su tío.

Tatuarse el legado familiar

Así, aprendiendo a hacer quesos y trabajando en los puestos más bajos de la compañía, pudo tatuarse en la piel el verdadero legado de su familia. El sacrificio, la visión, la fortaleza y el convencimiento con los que Jorge y Vito fueron saltando obstáculos desde que manejaban la empresa de transporte de leche José Rodríguez Banda, llamada así en honor a su padre, hasta constituir el Grupo Gloria en 1986 cuando compraron el negocio de leche evaporada de Nestlé son un ejemplo y una motivación para Claudio.

Hoy, decir Gloria es regresar a la infancia. Decir hogar. Los hermanos Rodríguez fueron los artífices de integrar la lata de leche a la vida cotidiana de los peruanos y construir una organización que fue trascendiendo el negocio lácteo y las fronteras peruanas. Con gran visión, lograron diversificar el Grupo invirtiendo en otros negocios y actualmente mantienen empresas de alimentos en Argentina, Bolivia, Colombia, Ecuador, Puerto Rico y Uruguay. Además, Gloria es el principal productor de azúcar en Perú y Ecuador, uno de los principales fabricantes de cemento del Perú y el mayor de este rubro en Bolivia.

Es en el 2007, cuando después de finalizar sus estudios en Administración y Finanzas en Londres y un MBA en EE.UU. y trabajar como ejecutivo para Price Waterhouse Coopers en Londres o banquero de inversión en J.P Morgan en Nueva York, Claudio decide incorporarse al directorio de Gloria liderando el proceso de reestructuración de la compañía que con tanto esfuerzo fundaron su padre y su tío.

Bajo su liderazgo, Gloria ha seguido incrementando su estrategia efectuado nuevas compras e inversiones que le han permitido tener la primera venta de deuda a nivel internacional con la Corporación azucarera del Perú, emitiendo bonos corporativos a 10 años. Recientemente,también lideró el patrocinio oro de los juegos panamericanos que se celebraran en Lima, para apoyar a los atletas peruanos.

Asistente asiduo a los grandes foros y encuentros financieros internacionales que le han permitido ampliar su visión y contactos con el mundo empresarial, Claudio está dispuesto a llevar el Grupo a los mercados financieros internacionales e incluso abrir el capital de Gloria a nuevos accionistas. Para este joven empresario que lleva preparándose desde que era niño con compromiso, disciplina y valores para asumir la Presidencia de Gloria, lo más importante es asegurar el legado de su padre y su tío sumando todos los conocimientos que pudo aprender en algunas de las mejores escuelas y universidades del mundo.

Con los pies en la tierra y los ojos muy en alto asegura estar listo: «El ejemplo de mi padre y mi tío es un listón muy alto, pero yo tengo dos hijas, mis primas y todos nuestros empleados que por años han sido la gran familia del Grupo Gloria y ellos son mi motivación para asumir este reto con responsabilidad y con la seguridad de hacer aún más fuerte y poderoso el legado de la familia. Yo siempre he sido una persona de bajo perfil. No me gusta ponerme medallas sino seguir trabajando y predicar con el ejemplo. No creo en los grandes discursos sino en las grandes obras. Los mayores valores que heredé de mi padre y de mi tío son la responsabilidad, la humildad y la lealtad y todos ellos, están presentes cada día de mi vida. Ellos me enseñaron a trabajar duro en silencio y dejar que sea el éxito el que haga todo el ruido. Quizá por ello, detesto quien se atribuye méritos que no le corresponden o trata de desbancar al de al lado usando algo distinto al trabajo duro y el esfuerzo. Como empresario, como ser humano me ha pasado pero al final nadie puede opacar un trabajo bien hecho. Yo me eduque con el concepto de que cualquier caída es solo una oportunidad de levantarse con más fuerza y con lecciones aprendidas. En el fondo, así es la vida. Yo sigo aprendiendo, pero estoy totalmente listo para llevar al Grupo Gloria un escalón más arriba».