El choque de poderes en Ecuador hace temer por su frágil economía

MARÍA TERESA ESCOBARCORRESPONSALQUITO. Las manifestaciones del martes en Quito, en que unos 5.000 partidarios del presidente Rafael Correa tomaron el Congreso y obligaron a los diputados a huir

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MARÍA TERESA ESCOBAR

CORRESPONSAL

QUITO. Las manifestaciones del martes en Quito, en que unos 5.000 partidarios del presidente Rafael Correa tomaron el Congreso y obligaron a los diputados a huir, marcan el inicio de un duro enfrentamiento entre el Legislativo y el Ejecutivo por la convocatoria a una Asamblea Constituyente en la que Correa ha basado su «revolución socialista».

En medio del choque de poderes, la economía ya se resiente: «las inversiones en Ecuador están prácticamente paralizadas», comenta el presidente de la Cámara de Industriales de la provincia de Pichincha, Mauricio Pinto, pues, como lo anota el analista Vicente Albornoz, de la Corporación de Estudios para el Desarrollo (CORDES), «hay miedo y no podía ser de otra manera con un Gobierno que, además de pelearse con el Congreso, tiene un vicepresidente llamado Lenin (Moreno) y un recaudador llamado Carlos Marx (Carrasco)».

Aunque Albornoz, descarta que las movilizaciones puedan derivar en un clima de violencia generalizada y de guerra civil en las calles «no queda duda de que el gobierno está decidido a hacerle la vida imposible al Congreso».

Al igual que el alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, Albornoz opina que Correa apunta hacia la disolución del Parlamento para construir lo que los editoriales de los principales diarios del país llaman «una democracia a patadas». La pregunta es si los diputados aceptarán que el Ejecutivo les pase por encima o si optarán por una oposición militante.

Los diputados intentarán reunirse en Guayaquil o en la costera ciudad de Manta.