Niño de la etnia uigur
Niño de la etnia uigur - EPA

China separa a niños musulmanes de sus padres

Los menores son trasladados a «centros de entrenamiento vocacional» como medida para combatir el extremismo religioso

Los adultos están detenidos en campamentos gigantes

LondresActualizado:

China separa deliberadamente a niños musulmanes de sus familias en la región occidental de Sinkiang como parte de una campaña para alejar a los menores de sus raíces, según una investigación de la cadena BBC.

Como parte de esta campaña, miles de adultos en esa región son detenidos en grandes centros y hay proyectos para construir colegios de internados, de acuerdo con la emisora británica.

Según los datos recabados por la BBC, en una ciudad de la citada región, más de 400 niños han perdido a uno o ambos padres por haber quedado éstos detenidos en campos o en una prisión, pues hay esfuerzos por transformar la identidad de los adultos de Sinkiang.

El estricto sistema de vigilancia en Sinkiang, donde los periodistas extranjeros son seguidos las 24 horas del día, hace imposible disponer de testimonios directos, afirma la BBC, pero resalta, no obstante, que éstos han podido recogerse en Turquía.

Los afectados por estas separaciones pertenecen al grupo étnico musulmán uigur, que tiene fuertes vínculos de lengua y religión con Turquía, adonde miles han viajado para visitar a familiares o para escapar de la represión religiosa en China. En los últimos tres años, miembros de esta etnia se han visto más afectados porque China empezó a detenerles en grandes campos.

Las autoridades chinas han insistido en que los uigur son educados en «centros de entrenamiento vocacional» a fin de combatir el extremismo religioso, pero hay pruebas que apuntan a que son retenidos simplemente por manifestar su fe religiosa o por tener vínculos extranjeros con países como Turquía.

Los contactos telefónicos, agrega la BBC, han sido cortados y hablar con parientes en el extranjero puede resultar peligroso. La BBC entrevistó a miembros de esta etnia en una sala de Estambul, donde numerosas personas hicieron filas para poder contar sus experiencias y la pérdida de sus hijos en Sinkiang.

«No sé quién las está cuidando», contó una madre mientras señalaba la fotografías de sus tres hijas pequeñas. Otra madre, que portaba una instantánea de tres hijos y una hija, dijo a un periodista de la cadena que al parecer sus pequeños fueron «llevados a un orfanato».

En sesenta entrevistas distintas, padres y otros familiares relataron la desaparición de más de 100 niños en Sinkiang. En 2017, el número total de niños que ingresaron en las guarderías en Sinkiang se vio incrementado en más de medio millón, de los que el 90 % correspondieron a los uigur y otras minorías musulmanas