China pisa fuerte en Ecuador, pero con claroscuros

Los problemas del gigante asiático no han supuesto una cancelación de sus proyectos en Latinoamérica, pero algunas inversiones son más lentas, como cierta financiación para el Gobierno de Rafael Correa

Corresponsal en QuitoActualizado:

Decenas de ingenieros y trabajadores chinos de la empresa Sinohydro, junto a cientos de ecuatorianos construyen la central hidroeléctrica Coca Codo Sinclair, en los límites de las provincias amazónicas de Napo y Sucumbíos. La obra costará 2.200 millones de dólares y generará 1.500 megavatios. Su valor inicial fue de 1.979 millones. Estaba previsto que finalizara en 2014; tras problemas por el atascamiento de un taladro de perforación, será en febrero próximo, pero de manera parcial. Está financiada en 70 por ciento por Eximbank de China. Es la obra emblemática del cambio de matriz energética que promueve el gobierno de Rafael Correa.

Otras 19 empresas chinas tienen grandes contratos con el Gobierno ecuatoriano. Construyen vías, puentes, hospitales, escuelas, sistemas de riego, tienden redes de fibra óptica, modernizan puertos, instalan fábricas como una de aluminio y participan en cinco proyectos mineros a gran escala señalados como estratégicos. Operan bajo «régimen especial», esto es, por invitación y sin licitación y usan tecnología china. El financiamiento proviene del Banco de Desarrollo Chino y del Eximbank.

Al sureste del país, en la provincia de Zamora Chinchipe, fronteriza con Perú, está el proyecto minero Mirador de la empresa china Ecuacorriente (ECSA), con una inversión de 2.000 millones de dólares. Se trata de minería a cielo abierto, con reservas certificadas de 5.000 millones de libras de cobre, que al valor actual del metal significarían ingresos por 14.000 millones de dólares. Las comunidades nativas han debido vender sus fincas o se las han expropiado con indemnizaciones. La muerte en 2014 del dirigente shuar José Tendetza, opuesto a la minería, que fue denunciada como asesinato por la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador, ha marcado el proyecto. Pero hay más: meses atrás, la propia autoridad determinó incumplimientos a la licencia ambiental por parte de ECSA, mientras organizaciones ecologistas hablan de serios daños, antes siquiera de que se extraiga el metal.

Retirada

La Refinería del Pacífico, en la provincia costera de Manabí, un proyecto petroquímico llamado a convertirse en el buque insignia de la economía de la revolución bolivariana porque refinaría el crudo pesado de Ecuador y Venezuela, fue ideado conjuntamente con el presidente venezolano Hugo Chávez, en 2008. La petrolera PDVSA sería el ancla. Aún no se ha concretado pero ya se ha gastado 1.200 millones de dólares solo en la remoción de tierras. China, que debía financiar el 70 por ciento de la obra presupuestada en 11.000 millones, se hizo a un lado, pero a finales de 2015 se volvió a mencionar el interés de algunos bancos y empresas chinas por la mega obra.

A la empresa china CETC Internacional el gobierno de Ecuador le ejecutó las garantías ante la fallida adquisición de cuatro radares para las Fuerzas Armadas, destinados a la vigilancia del espacio aéreo.

Deuda por petróleo

La deuda del Ecuador con China supera los 6.000 millones de dólares e incluye la preventa petrolera, pero los desembolsos el Gobierno no los cuenta como deuda. Las tasas de interés (7 por ciento) son consideradas onerosas por expertos como Jaime Carrera, si se considera que tienen como garantía el petróleo.

Por si fuera poco, la estatal Petroecuador entregó un poder especial a Petrochina para que pudiera recaudar, a su nombre, con los socios internacionales, cualquier saldo que la petrolera estatal ecuatoriana no alcanzara a pagar a China, señala Fernando Villavicencio.

Para el analista económico Alberto Acosta Burneo el impacto por la caída de los precios del petróleo en una economía altamente dependiente del crudo «nos vuelve más riesgosos para pagar nuestras deudas». Además, los mercados internacionales recuerdan que, en 2008, Ecuador declaró una moratoria por razones ideológicas, «no porque no teníamos dinero, sino que se consideró que la deuda era ilegítima».

Las relaciones entre Ecuador con China son fuertes. El presidentes Correa ha ido dos ocasiones a Pekín (2007 y 2015), y el vicepresidente, Jorge Glas, varias veces. En enero de 2015, con el presidente Xi Jinping firmó nueve acuerdos de cooperación y se consiguió líneas de crédito por 7.526 millones de dólares.