Dos niñas llevan una bolsa de pan a una «olla colectiva» de Buenos Aires AP

«Chiche» Duhalde capitaliza el hambre en Argentina para potenciar su imagen política

Convertir un fracaso en una victoria ha sido una habilidad innata entre los últimos gobernantes; virtud de la que carecía, excepcionalmente, Fernando de la Rúa

CARMEN DE CARLOS. CORRESPONSAL. BUENOS AIRES
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«Chiche» está enferma. La mujer del Presidente padece «citomegalovirosis», un cuadro infeccioso parecido al de la mononucleosis. Los niños argentinos se mueren de hambre antes de que la tenia o cualquier otro gusano devore sus intestinos huecos. Son un puñado de huesos cubiertos de piel que, ahora, salen retratados en la Prensa. La señora de Duhalde, coordinadora de Política Social, a efectos reales con mayor rango que un ministro, recupera el resuello y encabeza una cruzada contra la miseria: Operativo Rescate. Días antes anunciaba que estaba «analizando» presentarse a las elecciones.

Varios miles de mujeres en un suburbio de Tucumán, al norte del país, vitoreaban a «Chiche» el pasado martes. Llevaban esperando varios días la entrega de cajas de alimentos. Con ella, llegó la comida y una promesa, «Por supuesto que no vamos a mandar solamente para los 1.200 que están inscritos, mandaremos para quinientos más».

Con la televisión por testigo

En el Hospital móvil de Güemes (Tucumán), con las cámaras de televisión por testigo, los médicos le dijeron que de setecientos críos atendidos, doscientos estaban desnutridos. Los diarios dan cuenta de su incansable periplo: «La primera dama asistió a la firma de un convenio entre los Ministerios de Salud y Educación de la Nación y la Universidad Nacional de Tucumán, para que doscientos estudiantes del último año de Medicina hagan el seguimiento de la recuperación de niños desnutridos».

En otro apartado, se recoge otra de las actividades de la mujer de Duhalde, «Dialogó en la sede del Sindicato de Empleados Judiciales, con representantes de 130 centros vecinales de barrios carenciados». La televisión la sigue con la misma dedicación.

El Gobierno contrató a la Consultora Equis para que realice, todos los días, una encuesta telefónica sobre la imagen de esta iniciativa social y sanitaria que se extenderá, en principio, por setenta días. «Tenemos que aprovechar la sensibilidad que ha despertado el tema (el hambre infantil) para que no queden chicos que no estén controlados ni bien nutridos», anunció Eduardo Duhalde en su programa de radio de todos los sábados.

Hacer política con el hambre está ahora muy de moda en Argentina. En la provincia de Tucumán, media docena de criaturas (ya son catorce) con certificado de defunción en dos semanas, tuvo la culpa. La totalidad de los candidatos a las elecciones del 27 de abril ha encontrado un micrófono donde descargar su ira y señalar responsabilidades.

«Chiche Santísima»

Uno de los primeros avispados fue el gobernador de Córdoba, José Manuel de la Sota. «Las políticas del FMI nos han llevado a esto», declaró con la certeza de que el mensaje sería bien recibido por una clase media con los ahorros pulverizados a golpe de decreto y devaluación y un pueblo con el estómago vacío.

En la Casa Rosada, donde tiene su despacho el ex gobernador de Buenos Aires, Eduardo Duhalde, las bombillas del ingenio criollo se iluminaron. Convertir un fracaso en una victoria ha sido una habilidad innata entre los últimos gobernantes, virtud de la que carecía, excepcionalmente, el ex presidente Fernando de la Rúa. En un abrir y cerrar de ojos, se diseñó el Operativo Rescate. En el frente de salvación, para evitar que cada día sigan muriendo treinta niños, de los cuales tres fallecen por desnutrición o enfermedades vinculadas a la hambruna, estaría y está, «Chiche Santísima», como bautizó el diario Página 12 a la primera dama argentina.

Un millar de médicos, hospitales móviles, asistentes sociales, enfermeras, helicópteros y cuatrocientos soldados, forman parte del engranaje de una maquinaria que peinará las veinticuatro provincias de Argentina. La primera seleccionada y rastreada esta semana, fue Tucumán pero el año pasado, sólo en Buenos Aires, antiguo feudo de su esposo, murieron, oficialmente, 3.660 bebés antes de cumplir los doce meses. En la de Córdoba, el territorio de De la Sota, fueron 805 y en la de Santa Fe, donde gobierna Carlos Alberto Reuteman, el único hombre que, según los sondeos, podría ganar las elecciones en primera vuelta si se presentara, la cifra es de 727 recién nacidos a los que, prácticamente, no les dio tiempo a destetarse.

La mortalidad infantil argentina ha disminuido del 26,2 por mil en 1989 al 18,4 según datos oficiales. La provincia más afectada, proporcionalmente, es el Chaco, donde las estimaciones del Ministerio de Salud, indican que al año muere el 30,4 por mil de los niños, equivalente a 515. Mientras que la «menos afectada» es Santa Cruz, que dirige desde hace años otro candidato presidencial peronista, Nestor Kirchner, con el 11 por mil, es decir, con 61.

Muertes evitables

El ministro de Sanidad, Ginés González García, reconoció hace unos días que, «antes de cumplir el año mueren 11.000 niños. La mitad de esas muertes se podría evitar». La cifra es equivalente al derribo, sin sobrevivientes, de 28 Jumbos. Sin embargo, la Asociación Latinoamericana de Pediatría (Alape) asegura que el número de menores fallecidos en Argentina al año es de 13.000. «No es una tragedia nueva. La emergencia sanitaria la declaramos al principio de nuestro Gobierno», insistió González García.

«El hambre y las ganas de poder», titulaba la revista Noticias hace unos días. Publicación de gran influencia, añadía este sumario: «Con la explosión mediática de un problema viejo, los Duhalde idearon el Operativo rescate. El marketing que puede convertir a Chiche en candidata». Apenas habían transcurrido unos días desde que la mujer del presidente reconociera que estaba «analizando» presentarse a las elecciones, cuando ese reportaje puso en tela de juicio sus intereses altruistas, de efecto retardado, contra el hambre y su sed de poder. «Este viaje me terminó de convencer (de no ser candidata) Aunque tenía muchas dudas, considero que seis meses (los que hay hasta las elecciones) es poco tiempo», se apresuró a declarar el pasado jueves.

A manos llenas

«¿Por qué un presidente con experiencia en la ayuda social desde la política esperó tantos meses para atacar un mal que sabía urgente?», se pregunta Silvio Santamarina en Noticias, «en todo caso -insiste- ¿por qué la política social del duhaldismo no pudo evitar esta vergüenza?». Gustavo Béliz, candidato de Nueva Dirigencia, denuncia que para terminar con la desnutrición infantil hay que «terminar con la inanición moral de dirigentes que no se atreven, por corrupción, cobardía o mediocridad, a usar el poder como palanca de una inmensa revolución solidaria».

Hilda «Chiche» González de Duhalde se ha quejado de que han intentado politizar su tarea. En compañía del secretario general de la presidencia, José Pampurro, de su amiga y ministra de Desarrollo Social Nelida «Chichi» Doga, regresará el martes a Tucumám con..., las manos llenas.