Chávez, delante de un retrato de Bolívar, en la rueda de prensa ayer en Madrid. Reuters

Chávez intenta reventar la cumbre de Madrid y la califica de «laberinto sin salida»

Hugo Chávez decidió ayer no asistir a la Cumbre de Madrid y, a cambio, arremeter contra el encuentro en una rueda de prensa: «Nosotros -dijo- vamos de cumbre en cumbre y nuestros pueblos de abismo en abismo». Con cierta ironía, Aznar le reprochó su ausencia: «Me hubiera gustado ver en la reunión de la Comunidad Andina a mi amigo Chávez, pero no hemos tenido esa suerte.»

ALMUDENA MARTÍNEZ-FORNÉS
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MADRID. Con una hora de retraso y el salón a rebosar del público más variopinto (representantes de grupos antiglobalización, periódicos alternativos, seguidores de Chávez, militantes del Partido Comunista y periodistas de medios convencionales), el presidente de Venezuela compareció en la mañana de ayer en un hotel de Madrid durante dos horas y cuarenta minutos, y con un cuadro de Simón Bolívar al fondo, traído de la Embajada para la ocasión.

A esas horas, Chávez debía estar en la Cumbre UE-Comunidad Andina, pero el dirigente venezolano prefirió no asistir y arremeter contra este tipo de encuentros: «Nosotros andamos de cumbre en cumbre y nuestros pueblos de abismo en abismo». «Hay que redefinir las cumbres porque vamos lento y mal».

«No hay voluntad política»

Dijo que «en Nueva York, en la Cumbre del Milenio, se firmó una especie de Constitución Mundial y nos comprometimos a reducir a la mitad la pobreza en el mundo. Pero no hay voluntad política para cumplir eso. Estamos en un laberinto sin salida».

También criticó la Cumbre de Madrid, de la que dijo que tenía un «formato preestablecido» y defendió que estos encuentros se prolongaran hasta que se pudiera llegar a un acuerdo: «Cada presidente tenía unos minutos para leer su discurso y no se podían discutir los temas». «En una cumbre de un día no hay tiempo para hacer un debate». «En estas cumbres no veo ni el rastro de la gran política», dijo, y propuso resucitar «a los grandes pensadores políticos, como Alejandro Magno y Simón Bolívar».

Chávez recordó que tras la Cumbre de Río de Janeiro se acordó crear una alianza estratégica UE-Iberoamerica-Caribe, y «yo salí feliz de ese encuentro. Pero ayer (por la cumbre del viernes), aquello apenas se tocó». «Una asociación estratégica sería vital, no sólo para América Latina sino para Europa también, pero creo que vamos muy lentos y en la dirección equivocada», concluyó.

Las críticas de Chávez no tardaron en llegar a los oídos del presidente del Gobierno, José María Aznar, quien afirmó: «Me hubiera gustado ver en la reunión de la Comunidad Andina a mi amigo Chávez, pero no hemos tenido esa suerte. Siempre es posible avanzar más en las cumbres, también es posible no realizarlas; sin duda, en esta cumbre ha habido avances muy sustanciales y muy provechosos, siempre es posible aportar más a las cumbres y siempre es posible estar en las cumbres cuando se celebran», afirmó Aznar.

En su larga comparecencia, Chávez se mostró «cauteloso» respecto a la petición del Gobierno colombiano de incluir a las FARC en la lista de asociaciones terroristas de la UE «porque ello cerraría la posibilidad de negociar».

Sin embajador en España

Aclaró que nunca ha habido «medio crisis» con el Ejecutivo español por su actuación durante el efímero Gobierno de Carmona y, una vez más, volvió a arremeter contra los medios de comunicación venezolanos, que «manipularon» la información del golpe que recibió el mundo. Además, confirmó que el general Raúl Salazar ya no es embajador en España, aunque no quiso explicar las razones.

Chávez reconoció que «no puedo descartar que pudiera haber un segundo golpe porque hay sectores que tienen una obsesión: sacar a Chávez como sea» y habló también de la posibilidad de un «golpe institucional», es decir, por la vía democrática.