EFE  Un ciclista cubano bajo el aguacero ayer en Pinar del Río

Cerca de 300.000 evacuados en Cuba, que se prepara para una «batalla de días»

Millones de cubanos se apresuraban ayer a buscar alimentos y agua en los supermercados y mercados agrícolas para afrontar un largo fin de semana

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ABC

LA HABANA. Cientos de miles de cubanos se apresuraron a ponerse a salvo en albergues y asegurar alimentos para una prolongada embestida del potente e impredecible huracán «Wilma», que ayer por la noche tenía previsto tocar las costas de México.

Unas 300.000 personas fueron evacuadas en Cuba, 120.000 de ellas en la occidental provincia de Pinar del Río, que según los pronósticos será la más golpeada por «Wilma», ayer de categoría 4 en la escala Saffir-Simpson, pero que podría volver a la máxima de 5 en cuestión de horas.

«Es un huracán muy peligroso. No sabemos qué tiempo vamos a estar en esta situación, posiblemente muchos días, y no debemos correr ningún riesgo», dijo el segundo jefe del Estado Mayor de la Defensa Civil, Luis Angel Macareño, en un programa en directo de radio y televisión.

Centros de elaboración de alimentos y brigadas que limpian los drenajes aceleraron la marcha; mientras que los pobladores se apresuraban a buscar alimentos y agua en supermercados y mercados agrícolas para un fin de semana largo.

«Es un huracán no sólo peligroso, sino también difícil de predecir. Hay que prepararse porque esto puede ser una batalla larga que sólo vamos a ganar con paciencia e inteligencia. El enemigo está ahí, no hay que bajar la guardia», advirtió el jefe del Centro de Pronósticos del Intituto de Meteorología de Cuba (IMC), José Rubiera.

En La Habana, de 2,3 millones de habitantes, el tiempo empezó ayer a deteriorarse y permanecía bajo una densa capa de nubes, por lo que los capitalinos aseguraron puertas y ventanas de sus viviendas, muchas de ellas maltrechas por falta de mantenimiento durante años.

Áreas turísticas de riesgo

Otras 250.000 personas estaban siendo evacuadas de zonas de riesgo de la capital, donde las actividades docentes fueron suspendidas. En la costa sur de la provincia La Habana, las comunidades se preparaban para un aumento del nivel del mar.

En las áreas turísticas de riesgo de la isla, como Cayo Largo del Sur, María la Gorda y Cayo Levisa -centro y occidente-, los turistas fueron trasladados a instalaciones seguras de La Habana y ciudades del interior. Asimismo, fueron suspendidos los vuelos a la ciudad mexicana de Cancún y a dos regiones del interior de la isla, entre La Habana y Nueva Gerona (sur), cabecera del municipio especial Isla de la Juventud, y entre Baracoa y Maisí Oriente, dos pueblos del extremo este de la isla.

José Rubiera explicó que las condiciones atmosféricas facilitarían que el huracán se estacionara frente a la península de Yucatán, sometiendo a la región occidental de Cuba a intensos y persistentes aguaceros que pueden provocar diversas marejadas, inundaciones, deslizamientos de tierra y penetraciones del mar.