Castro se niega a que Putin cierre la base espía de Lourdes

MÉXICO. Enrique Serbeto, corresponsal
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El Gobierno cubano no permitirá que Rusia cierre la base militar de escuchas situada en las proximidades de La Habana, porque se trata de «un mensaje y una concesión al Gobierno de los Estados Unidos que constituye un grave peligro para la seguridad de Cuba», según se afirma en un comunicado leído en la televisión oficial en la noche del miércoles.

A pesar de que el presidente ruso, Vladimir Putin, ya ha anunciado en Moscú la rescisión inmediata del contrato con Cuba y el desmantelamiento de la base antes de fin de año, Cuba asegura que «el acuerdo sobre el Centro Radioelectrónico de Lourdes no está cancelado, ya que Cuba no ha dado su aprobación, y resultará necesario que Rusia continúe negociando con el Gobierno cubano, tomando en cuenta que hay importantes cuestiones por resolver con relación al asunto».

Aunque no se dice abiertamente, se da a entender que la preocupación cubana es sobre todo la pérdida de una fuente de información si el Ejército ruso desmantela la base y repatría los sistemas de espionaje.

«EXTRAÑO CAMBIO RUSO»

Cuba denuncia que en los últimos meses ha detectado «un extraño cambio en la política rusa en relación con Lourdes y exigencias injustificables y exageradas de reducir el pago de los servicios».

El martes, siempre según el comunicado, ante la falta de acuerdo el representante ruso informó de la decisión de cerrar el centro, algo que el Gobierno cubano atribuye al hecho de que con la diferencia horaria Putin no tuvo conocimiento «de nuestros bien fundados argumentos».