Casi un millón y medio de niños viven bajo el umbral de la pobreza en Líbano

El informe de Unicef sobre los campos de refugiados señala que el 29 por ciento de las niñas entre 15 y 19 años están casadas

MadridActualizado:

La crisis migratoria siria, iniciada en 2011 tras el comienzo de la guerra civil, ha generado más de 1,5 millones de refugiados en Líbano llevando a un incremento de casi un 50% de la población libanesa, que contaba hasta entonces con unos cuatro millones de habitantes, a los que añaden 200.000 refugiados palestinos cuyo exilio empezó en la década de 1940. Si bien no ocupa mucho espacio en los medios de comunicación internacionales, la situación humanitaria en Líbano es inquietante, como comenta Raquel Fernández, directora de comunicación de Unicef en el Líbano. "Más de 1,4 millones de niños viven bajo el umbral de la pobreza, ya que disponen de menos de 3,36 euros diarios para sus necesidades».

Unicef provee ayuda a los niños desfavorecidos en Líbano -refugiados y nativos- desde 1948, y desempeña un papel en muchos proyectos, además de procurar el alivio de las necesidades inmediatas de la población. Los desafíos a los que se enfrenta el organismo son de gran importancia: proteger a seres vulnerables, potenciar generaciones enteras cuyas esperanzas se han evaporado a medida que han sido destruidos sus hogares y trasformar comportamientos o costumbres que obstruyen el desarrollo de los niños. Un ejemplo de este último objetivo, dice la directora de comunicación, es el matrimonio infantil: el 29% de la niñas de 15 a 19 años que residen en los campos de refugiados están casadas.

La tarea es aún mayor cuando se considera la posible reticencia de las poblaciones locales a cuestionar sus tradiciones. «Las plantillas de Unicef cuentan mayoritariamente con personal local» para garantizar la sostenibilidad de los proyectos y evitar que se cree una sensación de intrusión e injerencia.

Pese a la aparente imposibilidad de sembrar esperanza en la vida de niños y adolescentes que han crecido bajo interminables bombardeos, los logros de los proyectos de Unicef en Líbano son significativos: de la subvención de iniciativas empresariales hasta el apoyo para la apertura de un centro de entrenamiento de fútbol femenino. Estos éxitos son evidentemente el resultado de programas de largo plazo. Sin embargo la tarea de Unicef logra también resultados más tangibles en lo inmediato: «La mirada es lo que primero cambia» en los niños, y «es a veces simplemente cuestión de semanas» añade Fernández.

Respecto a los esfuerzos diplomáticos para que los exiliados regresen a sus patrias, el papel político de Unicef es menor, porque su planteamiento es ante todo pragmático. «Se trata de ayudar a los niños estén donde estén» como explica la directora, que recuerda que la presión política para facilitar el retorno no forma parte del mandato sustancial de Unicef.