La Casa Blanca se ve forzada a hacer cambios en la cúpula militar del Pentágono

PEDRO RODRÍGUEZ CORRESPONSALWASHINGTON. En lo que podría considerarse como una víctima colateral de la guerra de Irak -conflicto en el que el Pentágono ha acumulado esta semana más de 3.500 bajas

PEDRO RODRÍGUEZ, CORRESPONSAL. WASHINGTON.
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En lo que podría considerarse como una víctima colateral de la guerra de Irak -conflicto en el que el Pentágono ha acumulado esta semana más de 3.500 bajas mortales- el secretario de Defensa de Estados Unidos Robert Gates anunció ayer que el jefe de la Junta de Estado Mayor, el general Peter Pace, no va a ser nominado para un mandato de otros dos años adicionales pese a los deseos de la Administración Bush de seguir contando con este oficial de los «Marines».

Con una sorprendente sinceridad, Gates ha confirmado que senadores de ambos partidos le han advertido sobre el riesgo de que el obligatorio proceso de confirmación parlamentaria para la prórroga del general Pace terminase por convertirse en un juicio político sobre la gestión bélica del presidente Bush. Para evitar este desagradable trance en la Cámara Alta, de mayoría demócrata, el sucesor de Donald Rumsfeld indicó que su recomendación al presidente Bush será ascender al hasta ahora jefe de operaciones navales, almirante Mike Mullen.

Como jefe y subjefe de la Junta de Estado Mayor, el general Pace ha participado durante los últimos seis años en todas las decisiones militares adoptadas por el Pentágono antes y después de la invasión de Irak. Tanto el Departamento de Defensa como la Casa Blanca no ahorraron ayer elogios hacia la gestión y méritos de Pace, el primer oficial de Infantería de Marina al frente de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos.