El Consejero de Seguridad Nacional de EE.UU., John Bolton - AFP

La Casa Blanca amenaza a Nicolás Maduro con Guantánamo

Bolton sugirió al líder chavista que eligiera un «retiro largo y tranquilo en una playa bonita lejos de Venezuela» en lugar del presidio en la cárcel

WasghintonActualizado:

En su lucha por afianzar a Juan Guaidó en la presidencia de Venezuela, Estados Unidos recurrió ayer a la amenaza de encerrar a Nicolás Maduro en el penal de Guantánamo. El consejero norteamericano de Seguridad Nacional, John Bolton, lleva desde que asumió el cargo en abril trabajando en planes de contingencia para una posible solución militar a la crisis humanitaria que vive Venezuela. Ha repetido hasta la saciedad que «todas las opciones están sobre la mesa», ha aparecido en público con notas en las que se leían «5.000 soldados a Colombia» y ayer, en una entrevista de radio, dijo que a Maduro le desea «un retiro largo y tranquilo en una playa bonita lejos de Venezuela. Cuanto antes se aproveche de eso, antes tendrá una jubilación agradable y tranquila en una playa bonita en lugar de estar en otra zona de playa como Guantánamo».

Bolton, alguien dado a provocar, es uno de los más altos funcionarios en la Casa Blanca, alguien que departe con el presidente a diario. Su determinación ha catapultado a Venezuela a lo más alto en las prioridades de política exterior en la Casa Blanca. El 1 de noviembre dio un discurso en Miami en el que prometió combatir lo que describió como una «troika de la tiranía» integrada por Cuba, Venezuela y Nicaragua. Cuando el Pentágono rechazó sus planes de contingencia militar para apoyar a la oposición contra Maduro, presionó a Trump para aprobar duras sanciones al petróleo. El presidente, a pesar de las quejas de las petroleras norteamericanas que compran en Venezuela crudo barato de baja calidad, cedió y aprobó un embargo el lunes.

Es prueba de la transformación a la que ha sometido Trump a la política exterior norteamericana que Guantánamo haya pasado de ser motivo de oprobio a instrumento para amenazar a un régimen autoritario en Latinoamérica. En ese penal, que George W. Bush abrió en 2002 y Barack Obama prometió cerrar sin éxito, quedan unos 50 de los 772 detenidos en la llamada ‹guerra contra el terrorismo». Son los más peligrosos entre los islamistas de Al Qaeda, como el paquistaní Khaled Sheikh Mohammed, que planificó los atentados del 11-S contra Nueva York y Washington.

Infiltración cubana

La Administración norteamericana y la Organización de Estados Americanos han denunciado en repetidas ocasiones la infiltración de miles de soldados y agentes cubanos en el ejército y las agencias de inteligencia venezolanos con la finalidad de apuntalar a Maduro y su círculo más cercano. En realidad, ayer Bolton amenazó con enviar a Maduro a Cuba, o al menos a la parte de Cuba que no controla el régimen comunista. La base naval de Guantánamo está en la isla de Cuba, en un terreno alquilado por EE.UU. en 1903 y por el que paga 2.000 dólares (1.700 euros) anuales. Tras la revolución cubana, Fidel Castro intentó desalojar a la Armada norteamericana de esos 116 kilómetros cuadrados, sin éxito. Como protesta, el régimen cubano no ingresa el cheque que cada año envía el Pentágono por el alquiler.

Bolton dijo en su entrevista de ayer en el programa de radio de Hugh Hewitt que «todas las opciones están sobre la mesa». «Aun así, nuestro objetivo es una transferencia pacífica de poder. Y es por eso que hemos impuesto sanciones económicas, aumentando la presión política en todo el mundo, incluso ayer en el Parlamento Europeo, por ejemplo, y espero que sus países miembros se sumen pronto», añadió. El Gobierno norteamericano ha pedido públicamente a sus socios europeos que se sumen al reconocimiento a Guaidó como ya han hecho Canadá, Argentina o Brasil. España, por insistencia del ministro de Exteriores, Josep Borrell, se ha resistido a hacerlo.

Misión humanitaria

El lunes, Bolton anunció junto al secretario del Tesoro, Steve Mnuchin, la mayor ronda de sanciones al régimen venezolano. El pago por el crudo extraído de ese país deberá abonarse en cuentas bancarias de reserva a disposición únicamente del Gobierno interno de Guaidó. Durante la conferencia de prensa del lunes, Bolton subió al podio con una libreta amarilla en la que se leía: «5.000 soldados a Colombia». Esa frase copó páginas y páginas de periódicos y horas y horas de emisiones de televisión y radio: ¿Tenía el consejero de Seguridad Nacional un plan sobre la mesa para derrocar a Maduro desde la frontera de Venezuela con Colombia?.

Bolton se pronunció sobre esa anotación en su entrevista de ayer. Preguntado por el asunto dijo: «Cuando decimos que todas las opciones están sobre la mesa es porque no podemos decir más. Ir más allá sería imprudente».

Es cierto, según han admitido fuentes del Consejo de Seguridad norteamericano, que Bolton ha tratado con homólogos de Brasil y Colombia la posibilidad de coordinar una misión de paz para distribuir ayuda humanitaria a los cuatro millones de refugiados que han huido de la carestía y la represión en Venezuela. Aunque la presencia militar de EE.UU. en Sudamérica es limitada, la colaboración entre Washington y Bogotá es muy estrecha, forjada en los años en que estuvo vigente el Plan Colombia para luchar contra el narcotráfico y la guerrilla.

Aparte de los bienes incautados al régimen por las sanciones, que ascienden a unos 7.000 millones de dólares, la Casa Blanca ha ofrecido a Guaidó ayuda humanitaria para los refugiados y los represaliados internos. El director de la Agencia de EE.UU. para el Desarrollo Internacional, Mark Green, habló con Guaidó el miércoles para atender sus peticiones y coordinar un primer envío de 20 millones de dólares.