El presidente ilegítimo de Venezuela, Nicolás Maduro
El presidente ilegítimo de Venezuela, Nicolás Maduro - REUTERS

Un carta filtrada revela la desconfianza de las empresas foráneas por cómo gestiona Maduro el petróleo

En la misiva, enviada por franceses, se denuncia que la estatal venezolana hizo caso omiso por incopentencia de varias advertencias de carácter técnico

CaracasActualizado:

Nicolás Maduro envía a su tren de acólitos a viajar por el mundo ofreciendo las bondades de invertir en Venezuela, buscando apoyo para mantenerse a flote económicamente y solventar crisis de petróleo tras las sanciones de Estados Unidos. Mientras tanto, una fuente de la industria ha filtrado a ABC una carta que pone al desnudo la dura realidad que viven los socios en la Faja Petrolífera del río Orinoco, en el sureste del país, que representa la mayor reserva de petróleo del mundo y es objeto de explotación de las empresas trasnacionales en asociación con Petróleos de Venezuela (PDVSA).

La carta, fechada en el 18 de enero de 2019, está enviada al Mayor General Manuel Quevedo Fernández, presidente de PDVSA, con copia a Germán Márquez, viceministro de Hidrocarburos, por Benoît de la Fouchadière, gerente general de la petrolera anglo francesa Perenco, que opera en trece países, desde Europa hasta África, y desde América hasta el sudeste asiático. La misiva revela la preocupación de su empresa mixta, Petrowarao S.A., que como socia ha tenido un trato «inequitativo» a la que han violentado sus derechos con la suspensión unilateral de los pagos que le corresponden como socia, en el marco del acuerdo de financiamiento.

El ex ministro de Petróleo, Rafael Ramírez, que ahora es perseguido por el régimen de Maduro, anunció en 2014 que Perenco estaba prestando 420 millones de dólares a Petrowarao para quintuplicar su producción de petróleo a 24.000 barriles por día y construir 27 pozos adicionales.

Parte de la carta a la que ha tenido acceso ABC
Parte de la carta a la que ha tenido acceso ABC

En la misiva, enviada por los franceses, se denuncia que la empresa estatal venezolana hizo caso omiso, por incompentencia de sus representantes, de diversas observaciones técnicas que derivaron en el «colapso del tanque UD2 del campo de Ambrosio y luego el hundimiento de la gabarra GP17, sustituta del tanque instalada y operada por PDVSA sin autorización del socio B». Además, se hace referencia a cómo la contratación irregular realizada por Petrowarao para el mantenimiento de un generador eléctrico en el campo petrolero de Pedernales afectó la «integridad de la empresa mixta». Por último, finaliza diciendo enfáticamente que «no reconocen ni la autoridad, ni la competencia de la administración actual de la empresa mixta Petrowarao».

Desconfianza china y rusa

«El resto de las compañías extranjeras de la Faja también se quejan en privado de la ineficiente burocracia de PDVSA. Incluso los chinos y los rusos están cada vez más preocupados por la demora de los dividendos que les pertenecen como socios», nos dice la fuente vinculada a los franceses.

La información revelada da cuenta de que los directivos de la industria petrolera venezolana conocen la insatisfacción de las socias trasnacionales, pero prefieren callar.

Venezuela sufre una crisis humanitaria masiva debido a la escasez de alimentos y medicinas, que en el pasado reciente se importaban fácilmente debido a los enormes ingresos provenientes del oro negro.

La depresión de la industria petrolera es uno de los síntomas más graves de la crisis económica de Venezuela. El petróleo representa más de la mitad de los ingresos del gobierno y la producción se ha derrumbado desde la llegada de la adminitración militar que cayó de 2.4 millones de barriles por día en 2015 a solo 1.34 millones a fines de 2018, según informes de la firma de investigación Rystad Energy, pero incluso pudiese estar por debajo según algunos expertos. Los campos petroleros estan cada vez más abandonados por trabajadores. La falta de inversión ha dejado muchas instalaciones en condiciones precarias, casi en pueblos fantasmas.

Mientras tanto, los tanqueros petroleros flotan en el mar sin rumbo, perdidos en el Caribe y el Golfo de México, sorprendidos por las sanciones de Estados Unidos, que es quien tiene la capacidad operativa para procesar el pesado hidrocarburo venezolano. Los datos de la la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA) indican que las exportaciones semanales desde PDVSA a Estados Unidos pasaron de 587.000 barriles diarios entre el 18 y 25 de enero a solo 208.000 barriles dairios para el 22 de febrero. Son las cifras más bajas en las últimas dos decadas. El panorama nada alentador hace que PDVSA pierda cada día su capacidad de convertir el crudo extrapesado de la Faja Petrolífera del Orinoco en material codiciado para muchos que antes se peleaban por estar en la cartera de clientes de una de las compañías más importantes del mundo.