Carta de Elián, el «niño balsero» al «querido abuelito Fidel»

M. L. G.LA HABANA. Elián González Brotons, el «niño balsero», se sumó a los cubanos y extranjeros que envían mensajes de aliento por la recuperación del presidente Fidel Castro. Pero el suyo no podía

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M. L. G.

LA HABANA. Elián González Brotons, el «niño balsero», se sumó a los cubanos y extranjeros que envían mensajes de aliento por la recuperación del presidente Fidel Castro. Pero el suyo no podía pasar desapercibido: «Querido abuelito Fidel» era el encabezamiento de la breve y cariñosa misiva que ayer reproducía el diario Juventud Rebelde.

«Te enviamos esta carta para hacerte saber que nos preocupamos por la salud suya. Esperamos su pronta recuperación y aprovechamos para felicitarlo por su cumpleaños y que cumpla muchos más. Besitos de: Yanisleidys Carmenate Rodríguez, Hianny González Carmenate, Liandy González Carmenate, Yasel Carmenate Rodríguez, Elianne González González, Elian González Brotóns». Todos los firmantes son niños, familiares del «balserito».

En 1999 la historia del «niño balsero» dio la vuelta al mundo. Tenía entonces cinco años. Su madre, Elisabeth Brotons, se lo llevó de su Cárdenas natal, una pequeña ciudad de la provincia de Matanzas, para subirlo en una precaria embarcación rumbo a La Florida.

Varios días a la deriva

En la balsa viajaban una decena de personas, entre ellas el nuevo marido de Brotons. Tras varios días a la deriva, todos, con la excepción del niño, perecieron. La madre le había colocado un salvavidas que lo mantuvo flotando en el agua hasta que fue rescatado por un pescador que lo llevó a Miami.

Ya en tierra firme, el niño fue reclamado por los parientes maternos que, tramitaron su adopción legal, lo colmaron de juguetes y atenciones. Pero Cuba comenzó de inmediato la disputa para que regresara junto a su padre y a sus abuelas, materna y paterna. En Estados Unidos, el tema fue central durante las elecciones del año 2000.

Finalmente, el 22 de abril del año 2000, agentes federales estadounidenses irrumpieron en la casa de la familia y sacaron por la fuerza al niño. Poco después, era entregado a su padre, quién por cierto habría recibido más de una invitación a quedarse en el «Norte».

Pero Juan Miguel González regresó con su hijo en brazos a la isla y la ciudad que lo vio nacer. Durante los primeros días Elián recibió atención psicológica a causa del trauma tan terrible que le toco vivir.