Carmen de Carlos

Primarias a contrarreloj

Carmen de Carlos
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Mauricio Macri intuye que puede respirar más tranquilo. En marcha la cuenta atrás para las primarias de agosto, que servirán en bandeja las elecciones de octubre, las encuestas comenzaron a sonreírle. Estrechar la diferencia de nueve a tres puntos, en tres meses, es motivo sobrado de alegría. La tendencia del voto parece cambiar y con ella mejoran los pronósticos, mas favorables a un Gobierno que aún siente el aliento en la nuca -y la ventaja numérica en los sondeos- de Cristina Fernández de Kirchner y Alberto Fernández. .

Esa extraña pareja donde ella va de número dos pero ordena y manda como la primera mientras él asume unas listas impuestas, advierte que el voto, como sucedió en el 2015, cambia de dirección (en su contra aunque vayan ganando) cuando se acerca la hora de la verdad: las elecciones. Conscientes del panorama, a la viuda de Néstor Kirchner y a su ex jefe de Gabinete, también les toca cambiar. Dicho de otro modo, «Cristina» decidió dejar de estar medio muda como en sus anteriores campañas.

La expresidente habla -y sacude- en un momento en el que sus «cachorros» de La Cámpora, con su hijo Máximo a la cabeza, provocan el espanto de los que no son como ellos. La monja Marta Peloni, azote de corruptos y de hijos del poder en «manada» (allí el caso fue el de María Soledad en los años 90) les puso de los nervios al identificarlos como, «el brazo del narcotráfico en la política de Cristina Kirchner».

Luego llegaron los matices sobre la organización a la que tanto debe, entre otros, Axel Kicillof pero lo dicho dicho queda. El ex ministro de Economía y artífice de la intervención y posterior expropiación de YPF a Repsol aspira a arrebatarle a María Eugenia Vidal, la gobernación de la provincia de Buenos Aires (tamaño de Italia).

El desafío de todos está sobre la mesa, lo mismo que la fábrica de videos de «relatos» y «contra relatos» ininterrumpida. En esa batalla de campaña, los «K» se hacen un lío entre el supuesto kirchnerismo bueno de Néstor y el otro (el de su viuda) que más vale no recordar. El problema es que su candidata sigue siendo la misma y Fernández (Alberto) no puede borrar de youtube todo lo que dijo (malo) de ella aunque su nombre le acompañe en la papeleta.

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