Cardenal Martini: «El Estado puede ayudar a las parejas homosexuales»
Cardenal Carlo Maria Martini - REUTERS

Cardenal Martini: «El Estado puede ayudar a las parejas homosexuales»

«El uso del preservativo puede constituir en ciertas situaciones un mal menor», asegura el arzobispo emérito de Milán

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El cardenal Martini, arzobispo emérito de Milán, afirma que «no comparto las posiciones de quienes, en la Iglesia, se sienten molestos con las uniones civiles». Este tipo de uniones, tanto para las parejas homosexuales como heterosexuales no están reconocidas legalmente en Italia, fundamentalmente por la oposición de la Iglesia católica.

El cardenal Martini, de 85 años (Orbassano, Turín,1927), enfermo de parkingson, considerado una de las máximas autoridades espirituales de nuestro tiempo, se confronta sobre cuestiones ligadas a la vida, la sexualidad y la fe, con un hombre de ciencia, un prestigioso cirujano que es además senador del PD (centro izquierda), Ignacio Marino, en un libro que aparece la próxima semana «Creer y conocer» y del que el «Corriere» publica el capítulo sobre la homosexualidad.

El cardenal Martini destaca el valor de una relación entre personas del mismo sexo: «En algunos casos, hay quienes pueden escoger para sí un tipo de vida con un compañero del mismo sexo. En el mundo actual, tal comportamiento no puede ser demonizado ni marginado. Admito incluso el valor de una amistad duradera y fiel entre dos personas del mismo sexo».

Sí a las uniones civiles

Ante la observación del doctor Ignacio Marino sobre las resistencias de la Iglesia católica para ampliar derechos a todas las uniones, el cardenal Martini defiende la familia tradicional y admite que el Estado pueda favorecer a la pareja homosexual: «Sostengo que la familia debe ser defendida, porque es verdaderamente la que mantiene la sociedad de forma estable y permanente, y por el papel fundamental que ejercita en la educación de los hijos. Pero no está mal, en las relaciones homosexuales, que dos personas tengan una cierta estabilidad, en cuyo caso el estado podría ayudarles», asegura.

«Pienso que la pareja homosexual, en cuanto tal, no podrá ser nunca equiparada en todo al matrimonio»

A su jucio, no comparte la posiciones de quienes -dice- en la Iglesia, se sienten molestos con las uniones civiles: «Yo apoyo al matrimonio tradicional con todos sus valores y estoy convencido de que no se debe poner en discusión. Si luego algunas personas, de sexo diverso o incluso del mismo sexo, tienen la ambición de firmar un pacto para dar una cierta estabilidad a su pareja, ¿por qué debemos oponernos? Pienso que la pareja homosexual, en cuanto tal, no podrá ser nunca equiparada en todo al matrimonio».

«Si el Estado –añade el cardenal Martini- concede cualquier beneficio a los homosexuales, no me preocupa demasiado. La Iglesia católica, por su parte, promueve las uniones encaminadas a que prosiga la especie humana y su estabilidad, pero no es justo discriminar otros tipos de uniones».

Condena de la pedofilia

Sobre el delito horrible y repugnante de la pedofilia en el interno de la Iglesia, el cardenal Martini es contundente: «Hay que ser inflexibles con quienes tienen inclinaciones por esas patologías peligrosas, y rigurosos para excluirlos de inmediato de la vida sacerdotal y de la consagración religiosa».

Preservativo, mal menor

Por otro lado, hablando de sexualidad, el cardenal Martini advierte: «El uso del preservativo puede constituir en ciertas situaciones un mal menor». El cardenal Martini, que se muestra abierto a la abolición del celibato para los curas y a favor del diaconado para las mujeres, no elude afrontar los argumentos delicados y las novedades de la investigación, con una premisa: «La historia nos enseña cómo la clausura apriorística de la Iglesia frente a los inevitables cambios ligados al progreso de la ciencia y de la técnica no haya sido nunca de gran utilidad. Galileo Galilei docet».

El arzobispo emérito de Milán, que mantiene gran predicamento, en el mundo católico y laico, por sus escritos y opiniones, cuida mensualmente una página, muy seguida, del «Corriere della Sera», en la que contesta a preguntas de los lectores sobre cuestiones de la fe y de la vida. Con la enfermedad de parkingson muy avanzada y grandes dificultades para hablar, el cardenal Martini ha dicho con serenidad en alguna ocasión que «siento la muerte como inminente».