El fiscal pide siete años de cárcel para Ángel Carromero
Carromero en un vídeo difundido por las autoridades cubanas - efe

El fiscal pide siete años de cárcel para Ángel Carromero

La instrucción del caso por la muerte de Oswaldo Payá ha durado doce días

madrid Actualizado: Guardar
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El fiscal cubano que instruye la causa contra Ángel Carromero ha pedido siete años de cárcel por un delito de homicidio imprudente, tras el accidente de tráfico que sufrió el vehículo que conducía el joven español y en el que resultaron muertos los disidentes Oswaldo Payá y Harold Cepero el pasado 22 de julio, según informó a ABC en fuentes solventes. Carromero, vicesecretario general de Nuevas Generaciones del PP de Madrid, permanece detenido en la capital cubana, en el centro penitenciario «100 y Aldabó», está en contacto con dos abogadas cubanas que han sido contratadas por un bufete español y la pasada semana recibió la visita del cónsul general en La Habana, Tomás Rodríguez Pantoja.

La instrucción ha durado doce días, un tiempo que no se considera largo dadas la burocracia y la lentitud de la Justicia cubana, y en todo este tiempo ha disfrutado de una situación relativamente cómoda: se encuentra separado de los presos comunes y dispone de televisión y aire acondicionado, según algunas fuentes.

Aunque oficialmente la autoridades cubanas no han hecho pública la demanda del fiscal, las fuentes consultadas por este periódico apuntan a que habría pedido dos penas de tres años y medio de prisión para Carromero por cada una de las muertes ocurridas en el accidente. Es decir, en total, siete años, una pena por debajo del máximo de diez que podría haberse solicitado por cada fallecido.

Se desconoce también la fecha en que tendrá lugar el juicio, pero en medios próximos al político español, se muestran optimistas y piensan que podría tener lugar a finales de mes, si se mantienen el ritmo de los procedimientos como hasta ahora.

Los abogados de Carromero estudian ya la petición del fiscal y el planteamiento que harán en el juicio, tras el que se abrirán varias posibilidades en caso de que sea finalmente declarado culpable. Una de ellas, sería que se aplicara el acuerdo que mantienen España y Cuba para el cumplimiento de penas en el país de origen, par lo cual habría de pasar algún tiempo. Otra posibilidad sería que las autoridades cubanas, tras una sentencia condenatoria decidieran la expulsión a España del joven dirigente de Nuevas Generaciones.

Pese a que, en el diario oficial «Granma» se acusó a Carromero y a su acompañante sueco, el democristiano Jens Aron Modig, de ser portadores de fondos para financiar las actividades de grupos considerados por el régimen como «contrarrevolucionario», no se ha producido hasta la fecha ninguna acusación formal distinta de la relativa al accidente de tráfico. A Modig, además, se le permitió regresar hace días a Suecia, donde mantiene un absoluto silencio sobre las circunstancias del siniestro.

En cualquier caso, el régimen castrista ha reprobado, con todo tipo de calificativos, las actividades de Carromero y Modig, que entraron en el país con un visado turístico el pasado 19 de julio. Además, no dudó en difundir en la televisión cubana un vídeo en el que Ángel Carromero confesaba haber perdido el control del vehículo y, sobre todo, pedía a la comunidad internacional que se centrara en sacarle de Cuba y no se buscaran intencionalidades políticas en lo sucedido.

Las palabras de Carromero, cuando aún se encontraba «retenido» en la comisaria de Bayamo, cerca de donde ocurrió el siniestro, se produjeron después de que la disidencia anticastrista pusiera en duda que se hubira tratado de un accidente.

Una cárcel dura

Tras pasar varios días en Bayamo, donde pudo ser visitado una vez por el cónsul en La Habana, Álvaro Kirpatrik, Carromero fue trasladado a la Habana al centro de detención ubicado en las calles 100 y Aldabó, considerado uno de los más duros entre los disidentes cubanos que han pasado por él. Sólo una semana más tarde, como mínimo, se le permitió el acceso a sus abogados y, pocos días más tarde, pudo ser visitado por el cónsul general.

Las autoridades españolas mantienen contactos a distintos niveles con las autoridades cubanas para tratar de que, respetando los procedimientos judiciales,el caso se pueda resolver lo antes posible. El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, ha hablado, al menos en dos ocasiones con su colega cubano, Bruno Rodríguez, y las conversaciones se han desarrollado en un tono positivo. En cualquier caso, tanto en el Gobierno español como en el Partido Popular y en el entorno de Carromero se mantiene una gran discreción sobre el asunto.