Cara a cara con el futuro presidente de Honduras

MANUEL M. CASCANTE | TEGUCIGALPA
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Porfirio “Pepe” Lobo perdió por 65.000 votos las elecciones de 2005 ante su paisano de Olancho y repite como aspirante del Partido Nacional (PNH) en los comicios hondureños de noviembre. Elvin Santos era el vicepresidente del depuesto Manuel Zelaya hasta que, el pasado año, renunció para postularse como candidato por el Partido Liberal (PLH).

Si los acontecimientos siguen el curso previsto, uno de ellos será presidente de Honduras a partir de enero de 2010. Hasta ahora han mantenido un elocuente silencio. ABC los ha entrevistado*.

- ¿Cómo definiría los sucesos del 28 de junio: golpe de Estado o “sucesión constitucional”?

Porfirio Lobo: Más que definirlos, sé que es un problema no deseado, con características especiales: hay una resolución del juzgado y el no respeto por parte del presidente a un mandato judicial... Aquí hubo mucho forcejeo, violentando la ley, y eso agudizó la confrontación y desembocó en lo que se dio el domingo. Yo soy testigo de que el general Vásquez estuvo hasta el último momento pidiéndonos que se le diera una salida política al conflicto, porque no querían tener que elegir entre acatar una orden de su comandante o cumplir el mandato de un juzgado.

Elvin Santos: Penosos. Según recibimos la información, entendimos que no había golpe sino un relevo en el que el Congreso nombraba un sucesor. Se requerirá tiempo para definir la posibilidad de que haya suficientes mecanismos preventivos para que no pueda suceder de nuevo.

- ¿Qué le dijo a José Miguel Insulza, secretario general de la OEA, cuando demandó la restauración de Manuel Zelaya en el poder y advirtió de las sanciones a las que se arriesgaba Honduras?

P.L.: En el primer caso, me duele mucho porque es el pueblo quien sufre; en el segundo, me parecería totalmente imprudente que Zelaya viniera al país, sería complicar el problema, en lugar de arreglarlo. Le dijimos que era importante para Honduras muchísima comprensión por parte de la OEA. Y le pedimos que nos diera un poco más de tiempo para provocar un diálogo entre todos los actores para darle una salida política al conflicto. Pensamos que no era justo, que esto no era un golpe de Estado como en los setenta, porque había habido alta confrontación en los últimos meses, y el presidente tuvo muchísima culpa.

E.S.: Le expresamos que para lograr una salida al problema u obtener un leve entendimiento del mismo era necesario conocer los antecedentes históricos y no sólo un simple hecho posterior, y se le explicó el proceso legal y político del país durante casi un año, sin pretender justificar lo que sucedió: es condenable que se proceda de manera violenta contra un ser humano, y más contra un presidente. Y le recordamos que a la OEA le correspondía mantener abiertos los canales diplomáticos para analizar el problema y que no se cerrara ese mismo día sin haber obtenido toda la información.

- ¿Hay un doble rasero en la OEA para medir los golpes de “izquierda” y los de “derechas”?

P.L.: Le dijimos a Insulza que el nuestro no era un caso típico de golpe de Estado en América Latina, sino unos sucesos provocados por una alta conflictividad social de cuya responsabilidad nadie estaba exento, empezando por el presidente de la República.

E.S.: No quisiera criticar a la OEA. Mi propósito es que se tenga conciencia del daño que se la he hecho a Honduras a nivel internacional y al proceso electoral que se había iniciado. Eso es injusto para la democracia. Y denunciar que no haya procesos de diálogo, sino una imposición: eso no es lo que hace una institución que aspira al respeto de sus miembros.

- El Gobierno español también ha sido implacable con Honduras, al tiempo que tiende puentes con Cuba.

P.L.: Creo que el mundo ha cambiado mucho y requiere comprensión, y los dirigentes de cualquier país deben tener ecuanimidad y procurar espacios de diálogo. En cambio, la participación de algunos agentes externos sólo complica las cosas. A todos les pediría que no castiguen a un pueblo.

E.S. Insisto: Yo no debo juzgar Gobiernos o estados, eso sería prepotente. Yo quiero invocar al mundo la conciencia de que necesitamos ayuda para descubrir la verdad y diseñar una ruta que evite muertos, combata a la pobreza y no se vulnere la democracia. Los juristas niegan que aquí haya habido un golpe de Estado, sino un proceso de relevo constitucional; pero los países de la OEA dicen que ha habido un golpe militar violento. Sólo Dios tiene la certeza.

- Manuel Zelaya insiste en que regresa al país como sea.

P.L.: Considero que sería una imprudencia. Debe esperar el tiempo necesario y nunca antes de que se produzca un diálogo.

E.S.: (Suspira) “Mel” le tiene aprecio a la vida y un enorme amor a Honduras. Yo le diría que medite muchísimo, porque hay suficientes canales para salir de estos problemas. Y el puede ser, ante la historia y ante nuestro pueblo, un actor principal para que lleguemos a un acuerdo de país. Yo estoy proponiendo un diálogo en un país neutral, que no sea del ALBA; el presidente de Costa Rica, Óscar Arias, está dispuesto a colaborar, si Mel y Micheletti aceptan. Y un acuerdo entre todos los partidos tendría fuerza suficiente para que lo hagan.

*LEE EL RESTO DE LA ENTREVISTA MAÑANA EN LA SECCIÓN DE INTERNACIONAL DE ABC