Puesta en libertad la capitana alemana del Sea Watch, que será expulsada de Italia

La Fiscalía desmiente a Carola Rackete: «No había estado de necesidad y buscó el incidente colisionando con una lancha de la Guardia de finanzas»

Corresponsal en RomaActualizado:

Una jueza ha puesto en libertad a Carola Rackete, de 31 años, capitana de la nave Sea Watch, en arresto domiciliario desde el pasado sábado, tras atracar en el puerto de Lampedusa con 40 inmigrantes, rescatados 17 días antes frente a las costas libias. La jueza de instrucción, Alessandra Vella, consideró que la capitana «actuó para cumplir el deber de llevar a salvo los inmigrantes. Los puertos libios y tunecinos no son seguros, por lo que fue justo dirigirse hacia Lampedusa».

Para la fiscalía de Agrigento (Sicilia), Carola Rackete no actuó en estado de necesidad. Durante tres horas de interrogatorio ante los magistrados, en la tarde del lunes, la capitana Rackete sostuvo que se vio obligada a atracar, desoyendo la orden de alto de los militares italianos, porque la situación de los inmigrantes era desesperada. Destacó también que, durante las maniobras para atracar, la colisión de su buque Sea Watch con una lancha de la Guardia de Finanzas, cuyas órdenes desobedeció, fue un simple incidente sin ninguna intención de causar un choque entre las dos embarcaciones. El fiscal Patronaggio desmintió la versión de la capitana alemana. Según el magistrado, buscó el incidente: «El choque de la Sea Watch con la lancha de la Guardia de Finanzas fue un acto voluntario y hecho a conciencia». La fiscalía acusó a la capitana de los siguientes delitos: desobediencia a nave de guerra, resistencia y violencia contra nave de guerra y navegación en zonas prohibidas. Por ello, la fiscalía pidió el lunes la confirmación del arresto domiciliario. Pero la jueza rechazó el arresto y además excluyó el delito de resistencia y violencia contra nave de guerra.

La capitana es, por tanto, libre y su ONG Sea Watch ha asegurado que continuarán «salvando vidas» en el Mediterráneo. Carola Rackete debe volver a Agrigento el 9 de julio para ser interrogada en otra causa, porque es indagada por favorecer la inmigración clandestina.

El ministro Matteo Salvini ha criticado la decisión de la jueza Alessandra Vella: «Para la magistratura italiana ignorar las leyes y chocar con una lancha de la Guardia de finanzas no es motivo suficiente para ir a la cárcel. Ningún problema: Para la capitana criminal Carola Rackete está listo un decreto para mandarla a su país porque es peligrosa para la seguridad nacional».

Francia ataca a Salvini

En la jornada en que todo parece indicar que el caso de la Sea Watch y su capitana quedará prácticamente resuelto, el gobierno francés vuelve a atacar a Salvini por este asunto. Italia «no es un país indigno», pero el comportamiento del vicepresidente y ministro del Interior, Matteo Salvini, sobre la cuestión de los inmigrantes «no es aceptable». La portavoz del gobierno francés, Sibeth Ndiaye, ha afirmado que Italia no ha estado «a la altura» sobre la acogida de los inmigrantes. «Existen normas marítimas –añadió Sibeth Ndiaye- que nos indican que cuando hay personas en peligro en el mar, deben ser llevadas al puerto más próximo y seguro. Y en este caso se trata de puertos italianos». La respuesta de Salvini no se hizo esperar: «El gobierno francés debe cesar con los insultos y abrir sus puertos, los italianos ya han acogido demasiada inmigración. ¿Próximos barcos? Destino Marsella», replicó Salvini.

La Liga de Salvini, récord de consenso

El ministro del Interior se ha visto beneficiado por el caso de la Sea Watch. Un sondeo de la sociedad SWG para el canal televisivo La7 destaca que Matteo Salvini obtiene un nuevo récord en el consenso de los italianos: la Liga alcanza el 38 % en intención de voto, mientras el Movimiento 5 Estrellas, socio de gobierno de la Liga, no levanta cabeza: Cae al 17,2 %.

El caso de la Sea Watch y su capitana ha dividido a Italia, en medio de un debate bastante áspero sobre Carola Rackete, que ha recibido muestras de solidaridad pero también muchos y graves insultos. De ahí que el presidente de la República, Sergio Mattarella, haya visto la necesidad de intervenir para calmar los ánimos: «Ahora es necesario rebajar de forma general los tonos -dijo el jefe del Estado- para permitir afrontar con mayor serenidad y concreción la cuestión de los inmigrantes».