Un hispano, un libertario y un Bush: tres «príncipes» para sustituir a Romney
Comenzando por la izquierda, Rand Paul, Marco Rubio y Jeb Bush - agencias

Un hispano, un libertario y un Bush: tres «príncipes» para sustituir a Romney

Tras su derrota en las elecciones presidenciales el Partido Republicano de los Estados Unidos busca líder

madrid Actualizado:

La derecha estadounidense confiaba en que su candidato se convertiría en el 45 presidente del país, pero no ha sido así. Tras su derrota en las elecciones presidenciales del 6 de noviembre el Partido Republicano de los Estados Unidos busca líder. Tan sólo un par de semanas después de la debacle conservadora ya se habla de tres nombres en los círculos de poder del Grand Old Party (GOP): el hispano Marco Rubio, el libertario Rand Paul y el exgobernador de Florida Jeb Bush aspiran a suceder a Mitt Romney al frente de la formación. Y a conquistar el Despacho Oval en 2016.

A Paul no le ayuda su idea de construir vallas electrificadas en la frontera

El excesivo protagonismo del Tea Party en la campaña republicana -el número dos del «ticket» republicano, Paul Ryan, era un destacado miembro del movimiento radical- pudo ser una de las razones que provocaron la derrota conservadora. El senador por KentuckyRand Paul -hijo del representante Ron Paul- es una estrella del Tea Party desde el nacimiento del lobby en 2007. Su ideología se resume en menos impuestos y control del gasto hasta alcanzar el déficit cero. El libertarismo de Paul persigue recortar el presupuesto militar y es radicalmente contrario a las inyecciones de dinero a la banca.

Pero las ideas antiintervencionistas del Tea Party conllevan un problema para el GOP: «Los menos favorecidos, el famoso 47% del que hablaba Romney, sí quieren ayudas gubernamentales y seguirán votando demócrata», afirma Julio Cañero, subdirector del Instituto Franklin de Investigación en Estudios Norteamericanos de la Universidad de Alcalá. Aunque miembro fundador del Tea Party, Rand Paul también defiende algunas políticas que chocan con las ideas del movimiento. «Está en contra del aborto, pero a favor de que los estados decidan sobre el matrimonio gay o el uso terapéutico de la mariguana», asegura Cañero.

afp
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Marco Rubio, senador por Florida, también es una de las estrellas del Tea Party a la que le gustaría dirigir el Partido Republicano. Nació en Miami hace 41 años y es católico e hijo de inmigrantes cubanos que llegaron a los EE.UU. en 1956. «Rubio ha dicho tras las elecciones que hay que mirar a ese electorado hispano que por dar mucha importancia a la familia, la religión y la realización del sueño americano está más cerca del Partido Republicano, pero que vota demócrata como respuesta a las restrictivas políticas migratorias que defiende el Tea Party», explica el subdirector del Instituto Franklin.

La idea está en consonancia con lo que afirmó el gobernador de Florida, el republicano Rick Scott, en su visita a Madrid del pasado mes de mayo: «Somos el partido que sabe cómo crear trabajo y el partido de la familia, los dos valores más apreciados por los norteamericanos de origen hispano».

Comunidad latina e inmigración

El tercer hombre, el exgobernador de Florida Jeb Bush, no pertenece al Tea Party. De hecho, ha pedido a su partido que se aleje del movimiento y vuelva a ser lo que era con Ronald Reagan y su padre. Se trata de un conservador moderado y muy próximo al mundo latino: está casado con una mexicana y abandonó el episcopalismo para convertirse al catolicismo. «Su hermano George recibió más votos hispanos que McCain y que Romney, y parte de ese éxito se debió al trabajo de Jeb Bush, para quien hablar en español a esta minoría es muy importante», asegura Julio Cañero.

«Su hermano George recibió más votos hispanos que McCain y que Romney»

El olvido de los intereses de la minoría hispana pudo ser otra de las razones que llevaron a la derrota republicana en las elecciones del pasado 6 de noviembre. Tanto Jeb Bush como Marco Rubio, senador por Florida -donde vive una importante minoría latina- e hijo de cubanos que emigraron a EE.UU. en 1956, mantienen buenas relaciones con esta comunidad. Rand Paul lo tendrá más difícil para conseguir apoyos entre los hispanos del país. «Está en contra de otorgar la ciudadanía a los hijos de inmigrantes ilegales aunque hayan nacido en Estados Unidos y su idea de construir vallas electrificadas en la frontera con México tampoco le ayuda mucho», explica Cañero.

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En opinión del subdirector del Instituto Franklin quienes voten contra las propuestas sobre inmigración que va a hacer Obama durante los próximos dos años lo van a tener difícil con el electorado hispano. Cañero cree que « los latinos no quieren “papeles para todos” -de hecho las deportaciones han aumentado exponencialmente con Obama-, lo que piden es una oportunidad para esos jóvenes que son buenos ciudadanos y llevan prácticamente toda su vida intentando alcanzar el sueño americano».

Marco Rubio es, en relación con el asunto de la inmigración, un político contradictorio. Se opuso a la Dream Act, ley que perseguía naturalizar a los hijos de los inmigrantes ilegales, pero ahora propone que se concedan visas a los hijos de inmigrantes ilegales que estudien en una universidad o sirvan en el Ejército estadounidense.

Para volver a gobernar

En opinión de Julio Cañero, «el Grand Old Party sólo podrá volver a ocupar el poder con un giro al centro, moderando su lenguaje sobre asuntos como el creacionismo, los matrimonios homosexuales, la reforma migratoria y la Dream Act. La cuestión es: ¿votarán republicano las bases más conservadoras si el partido se modera?».

Si Rand Paul quieren llegar a liderar el Partido Republicano deberá suavizar su libertarismo y sus palabras sobre políticas migratorias, y Marco Rubio deberá dar coherencia a su discurso sobre la inmigración y distanciarse algo del Tea Party. Jeb Bush también tendrá que hacer frente a sus puntos débiles: pertenece a una familia que ya ha dado dos presidentes, es demasiado moderado para el Tea Party y, si llegase a liderar el GOP, concurriría a las próximas presidenciales con 64 años.