Juan Pedro Quiñonero

Los Campos Elíseos comienzan a vender el «glamour» de los chalecos amarillos

Sin curar, todavía, las heridas del vandalismo de las últimas batallas campales de la franquicia de los chalecos amarillos, en los Campos Elíseos comienza a venderse el «glamour» de las pintadas amarillas

Corresponsal en ParísActualizado:

La gran avenida emblemática del lujo y la imagen de marca de París se ha dividido entre restaurantes y marcas víctimas del vandalismo y marcas que no dudan en aprovechar a su manera imágenes simbólicas de la cólera amarilla.

Entre las víctimas, el restaurante Fouquet’s ha construido un muro metálico, para cerrar de la manera más «hermética» sus salones. Louis Vuitton, el navío almirante del lujo francés más cosmopolita, ha cerrado sus escaparates con un mallas de aluminio, a prueba de cócteles molotov. Es fama que Bernard Arnault, cuarta fortuna mundial, con un patrimonio personal de 72.200 millones de dólares, propietario de Louis Vuitton / LVMH, llamó por teléfono personalmente a Emmanuel Macron, pidiendo que las fuerzas de seguridad del Estado estuvieran en primera línea de defensa de sus escaparates. La llamada de Arnault tuvo su importancia a la hora de prohibir las manifestaciones amarillas.

En el otro extremo de las sensibilidades comerciales, la dirección general de Galeries Lafayette, la más famosa de las cadenas de grandes almacenes, ha decidido abrir una nueva y espectacular sede en los Campos Elíseos, cuando son de temer nuevos incidentes, ya que la crisis amarilla sigue su imprevisible curso. La dirección de Galeries Lafayette se muestra confiada: «Queremos abrirnos a nuevos públicos. Para nosotros, es un giro en la historia de la casa. Con o sin chalecos amarillos, los Campos Elíseos seguirán siendo una avenida mágica. La publicidad amarilla no nos da miedo».

En esa misma línea, Repetto, el más famoso de los artesanos del zapato de lujo y las «bailarinas», para artistas de cine y bailarines / bailarinas, para chicas y señoras «chic» y «ultra chic», sigue abriendo de par en par su famosa tienda de los Campos Elíseos. La dirección de la marca ha decidido dejar intactas, sin borrar, por ahora, algunas de las pintadas amarillas más escandalosas. En la puerta de entrada de la famosa boutique, los vándalos amarillos habían tachado la palabra Repetto, sustituida por Revolución. Donde la publicidad de la casa dice «Casa fundada en 1947», los amarillos borraron la fecha, sustituida por 1789, en «recuerdo» de la Revolución que comenzó aquel año.

«¿No les importa esa provocación amarilla?», le pregunto a una vendedora de Repetteo, que me responde, echándose a reír: «¡A muchas clientes les gusta! Para muchas americanas, ese tipo de publicidad de un toque radical chic a nuestros artículos, que ya los usaban figuras legendarias de la danza clásica, como Carolyn Carlson, Béjart, Noureev, Barychnikov». A la puerta de la boutique, una señora californiana me confirma esa impresión comercial: «Lo encuentro muy chic, qué quiere que le diga».