La cámara de fotos como «adversario político»

LUIS DE VEGA | CORRESPONSAL EN RABAT
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Marruecos ha calificado hoy de "adversario político" a un reportero gráfico español. Rafael Marchante, acreditado por la agencia Reuters en el reino alauí desde 2006, no ha cubierto el conflicto del Sahara Occidental, el asunto que más irrita a las autoridades de Rabat, pero su carné de prensa ha sido retirado.

Sus imágenes de las manifestaciones de diplomados en paro o de enfermos encadenados para que los cure un santón podrían estar detrás de la negativa del Gobierno de Marruecos a seguir permitiendo su presencia como periodista en el país.

Hasta ahora ningún corresponsal español ha sido expulsado de Marruecos.

El comunicado, difundido por la agencia oficial Map, no detalla sin embargo qué es lo que ha llevado a tomar esta decisión.

El viernes pasado el Ministerio escribió una carta a Reuters en la que anunciaba que le quitaba la acreditación a Marchante por «sus comportamientos profesionales no conformes a la legislación vigente».

El martes la agencia respondió a través de un comunicado que, tras revisar «de manera detallada» el trabajo de su reportero, defiende su «integridad, independencia e imparcialidad».

El miércoles llegaba la réplica, esta vez pública, del Gobierno del reino alauí. Marchante, dicen, «no está (en Marruecos) para comportarse como un adversario político amparado por sus privilegios como periodista».

Nunca, ni en momentos delicados como el asalto al islote Perejil, la visita de los Reyes a Ceuta y Melilla o la intifada saharaui, Rabat había vertido semejante acusación en público. El reportero explica que desde el año pasado ha sido agredido cuatro veces por agentes marroquíes y miembros de la autoridad. Una de las ocasiones le "robaron" su equipo fotográfico, valorado en unos 6.000 euros. Nada ha sabido de él desde entonces y sus pesquisas han sido recibidas con "indiferencia" o "nuevas amenazas", señala.

Ni entonces, ni ahora que le han retirado la acreditación, las autoridades españolas han emitido queja oficial. El fotógrafo repite que se siente "desamparado".