Un empleado de Correos iba ayer por un pasillo iluminado sólo por luces de emergencia en una oficina de San José. Ap

California, en estado de emergencia al no poder satisfacer su demanda de electricidad

California —que si fuera un país independiente ocuparía el sexto lugar en el ránking económico del mundo— se encontraba ayer en estado de emergencia al no poder satisfacer su desbordada demanda de electricidad. Por segundo día consecutivo y tras un cúmulo de circunstancias agravadas, se han impuesto apagones controlados que han dejado sin suministro a un millón de hogares y empresas.

WASHINGTON. Pedro Rodríguez, corresponsal
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Parece que la primera gran crisis a la que George W. Bush se tendrá que enfrentar al entrar en la Casa Blanca no va a ser ni un nuevo enfrentamiento con Irak ni la amenaza terrorista de Bin Laden ni el clima de crispación política en Washington. El primer gran reto del nuevo Gobierno federal va a ser la crisis energética en California que ayer, por segundo día consecutivo, ha tenido que racionar el suministro a un millón de hogares y empresas con apagones controlados de una hora.

La población californiana, sobre todo en el centro y norte del estado, se ha visto forzada a recurrir a linternas, generadores y leña para hacer frente a esta contundente forma de ahorrar energía. Restricciones que de forma tan masiva no se habían visto en este próspero territorio norteamericano desde los tiempos de la Segunda Guerra Mundial. A pesar de los avisos y advertencias, los bomberos han tenido que rescatar a múltiples personas atrapadas en ascensores bloqueados por la falta de suministro que también ha afectado a colegios y señales de tráficos.

El pujante Silicon Valley no se ha librado de estas medidas de emergencia, adoptadas por el «Independent System Operator» y que ha dejado literalmente a oscuras a algunas de las firmas más emblemáticas de la Nueva Economía. Compañías como Apple o Hewlett-Packard han reconocido que sus técnicos han vuelto a la Edad Media y se han visto forzados a trabajar con luz natural, bolígrafos y papeles, algunos optando por desarrollar sus tareas en casa.

Ante esta anarquía energética, con inquietantes repercusiones económicas, el gobernador de California ha declarado en la madrugada del miércoles al jueves el estado de emergencia, al enfrentarse con un agujero del 45 por ciento en las necesidades energéticas del mayor Estado norteamericano. El gobierno californiano podrá comprar a Estados vecinos electricidad sobrante con cargo a los presupuestos públicos.