Antonio Domingo Bussi. ABC

Bussi no llega a jurar como alcalde de Tucumán por su ingreso en prisión

CARMEN DE CARLOS, CORRESPONSAL
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BUENOS AIRES. Ayer, el mismo día que se celebraban los 20 años de democracia en Argentina, el general Antonio Domingo Bussi, encarnación del terror oficial en los años setenta, vió esfumarse la posibilidad de jurar su cargo como alcalde electo de la ciudad norteña de Tucumán. El juez federal Jorge Parache, dictó su procesamiento y prisión preventiva por el secuestro y posterior asesinato del senador Guillermo Vargas Aignasse. Paradojas del destino, Carolina Vargas Aignasse, sobrina del político desaparecido en 1976 y presidenta del Consejo Deliberante, ocupará su puesto.

Bussi, recluido desde el 15 de octubre en dependencias militares, deberá permanecer detenido por tiempo indefinido, hasta que se celebre el juicio o se modifique su situación procesal. El juez le acusa de cargos que van desde «la privación ilegítima de la libertad» hasta el «homicidio con ensañamiento y alevosía», sin olvidar, «apremios ilegales y tortura previa». Su alter ego en la provincia de Córdoba durante buena parte de la última dictadura militar (1976-83), el general Luciano Benjamín Menéndez, corrió, por los mismos motivos, idéntica suerte, incluido un embargo de más de cuatrocientos mil euros.

Antonio Domingo Bussi, en situación de retiro, ganó las elecciones a la Intendencia (Alcaldía) de Tucumán el 29 de junio. Apenas 17 votos de diferencia le dieron la victoria al candidato de Fuerza Republicana. Su inmediato adversario fue el justicialista Jerónim Vargas Aignasse, hijo del senador asesinado. La última vez que vió a su padre con vida fue la madrugada del 4 de abril de 1976, antes de que un grupo de oficiales le obligara a realizar un periplo por la Jefatura de Policía, la cárcel de Villa Urquiza y se lo llevaran, a bordo de un jeep, a paradero desconocido.

El octogenario militar ha sido identificado por algunos sobrevivientes como el hombre que se encargaba de ejecutar a los detenidos desaparecidos de un disparo en la cabeza.