Un mercado de Bagdad cuenta también con la omnipresente imagen de Sadam. Ap

Bush y Blair afirman en Camp David que no actuar contra Sadam sería «irresponsable»

Los buenos aliados hacen planes. En Camp David, la residencia presidencial en las montañas de Maryland, George W. Bush y su fiel aliado, el primer ministro británico, Tony Blair, coincidieron anoche en que la amenaza de Sadam «es real» y en que no actuar contra el régimen iraquí sería «una política irresponsable».

ALFONSO ARMADA. Corresponsal. NUEVA YORK
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NUEVA YORK.  Bush y Blair estudian la mejor manera de «vender» a la opinión pública, los aliados reticentes y las Naciones Unidas la idea de que el tiempo se agota y es necesario acabar con la amenaza para la paz mundial que representa Irak.

Antes de reunirse durante casi cuatro horas, ambos aliados coincidieron ante la prensa, en Camp David, en que «la no actuación sería una política irresponsable» ante la «amenaza real» que supone el régimen iraquí, según manifestó Blair. El «premier» subrayó que «basta ver el informe de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA) para darse cuenta de lo que allí se desarrolla».

Aportar pruebas

Por su parte, Bush recordó que ya hace cuatro años que los inspectores de la AIEA «advirtieron de que Irak podía desarrollar un arma nuclear en un plazo de seis meses. ¿Qué otras pruebas necesitamos?». El presidente, al igual que Blair, aseguraron sin embargo que aportarán las pruebas que sus aliados exigen para prestar su colaboración.

Mientras EE.UU. y Gran Bretaña tratan de embarcar a sus aliados en una nueva acción armada contra Irak, aviones de combate vuelven a surcar los cielos de Washington y Nueva York en vísperas del primer aniversario de los atentados del 11-S.

Bush parece impelido a jugar la carta del derrocamiento de Sadam como una prioridad irrenunciable. «The Washington Post» revelaba ayer que el presidente está decidido a actuar por su cuenta para lograr el desarme de Irak si Naciones Unidas no toma medidas contundentes e impone un retorno inmediato y sin condiciones de los inspectores de armas que abandonaron Bagdad en 1998.

El diario anticipa que, en su discurso del próximo jueves ante la Asamblea General de la ONU, George W. Bush insistirá en la imperiosa necesidad de reiniciar las inspecciones de armas, pero dejando bien sentado que si Sadam Husein vuelve a rechazarlas el único camino será el militar.

Sin embargo, su vicepresidente, Dick Cheney, descartó recientemente de forma intempestiva el envío de una nueva remesa de inspectores a Irak, y dijo que el único lenguaje que el líder iraquí entiende es el de la fuerza. No obstante, en las propias filas republicanas, por no mencionar el rechazo demócrata, la posibilidad de una operación militar ha encontrado un frente de oposición que incluso agrupa a antiguos colaboradores del padre del actual presidente, que cuando estaba al frente de la Casa Blanca en el último momento prefirió no darle la puntilla al dictador iraquí en la guerra del Golfo por no disponer de un sustituto manejable que garantizara la estabilidad de un territorio de altísimo valor estratégico por sus reservas petrolíferas.

Alemania y Francia dicen «no»

El presidente estadounidense no ha encontrado el respaldo que buscaba en las conversaciones telefónicas que sostuvo el viernes con los líderes de Francia, Rusia y China. Además, tanto el presidente francés, Jacques Chirac, como el primer ministro alemán, Gerhard Schröder, expusieron anoche durante una cena en la residencia del canciller germano en Hannover su rechazo frontal a cualquier posible acción unilateral por parte de Washington.

Ambos líderes europeos coincidieron en otros tres puntos: la solución debe pasar por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, la exigencia de un regreso incondicional de los inspectores de desarme a Irak y la necesidad de «no desviarse de este objetivo», en referencia a la vigilancia sobre la industria de armamento desarrollada por el régimen de Sadam Husein.

Mientras Schröder descartó de plano cualquier implicación militar de Alemania, Chirac matizó que su decisión al respecto quedaba a expensas de las decisiones del Consejo de Seguridad.afectado un ápice al omnímodo poder de Sadam Husein.