Cesare Battisti, en una imagen de octubre de 2017
Cesare Battisti, en una imagen de octubre de 2017 - AFP

Detenido en Bolivia Cesare Battisti, el exterrorista más buscado de Italia, huido durante 40 años

Decisiva en su detención fue la llegada a la presidencia de Brasil de Bolsonaro, quien prometió a Italia en la campaña electoral apoyar la extradición

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Acabó en Bolivia la huida del exterrorista de izquierdas, Cesare Battisti, refugiado en Brasil desde el 2004, una detención favorecida por el cambio de régimen en Brasilia con la llegada del presidente Bolsonaro, quien prometió en su campaña electoral apoyar la extradición del que fue miembro muy activo de la banda Proletarios Armados por el Comunismo (PAC), adscrito a las Brigadas Rojas, durante el periodo denominado los “años de plomo”. Battitisti, condenado a cadena perpetua en Italia por cuatro asesinatos entre 1977 y 1979 (dos policías, un carnicero y un joyero), que él niega haber cometido, era el terrorista más buscado de Italia, con un infinita historia de escapadas durante cuatro décadas, huido en Francia y Méjico, y después en Brasil donde encontró fuertes apoyos y se sentía seguro hasta que llegó Bolsonaro.

Un equipo especial de la Interpol, compuesto por agentes italianos y brasileños, con ayuda de la policía bolivina lo detuvo mientras caminaba el sábado por las calles de Santa Cruz de la Sierra, camuflado con perilla y bigote, seguro de ser un caminante anónimo al reparo de la persecución policial. Al ser detenido no intentó huir y respondió en portugués.

El exterrorista abandonó Brasil después de que se emitiera el 14 de diciembre una orden de captura contra él, al revocar su status de residente permanente en Brasil y acoger la petición de extradición de Italia. Decisiva en su detención fue la elección de Bolsonaro: Con la presidencia del exmilitar de extrema derecha se intensificaron los contactos entre la policía italiana y brasileña, así como la colaboración judicial entre los dos países. El diputado e hijo del presidente brasileño lanzó un mensaje en Twitter dirigido al ministro del Interior italiano: “Brasil ya no es tierra de bandidos. Matteo Salvini: ‘El pequeño regalo´ está llegando”, escribió Eduardo Bolsonaro. La respuesta de Salvini no se hizo esperar: “Battisti es un delincuente que no merece una vida en la playa, sino acabar sus días en la cárcel”, afirmó Salvini, colocando en las redes sociales una foto del exterrorista son esta frase: “La buena vida ha terminado”

Una historia infinita

Con su extradición, que será prácticamente inmediata, se concluye una infinita historia, con asesinatos, huidas y batallas legales, que durante décadas ha agitado, a veces de forma muy agria, el debate político en Italia. El exterrorista se evadió de la cárcel de Frosinone en 1981. Pasó años en México y Francia, país en el que se benefició de la doctrina Mitterrand, relativa al derecho de asilo, oponiéndose París a la extradición por estar en contra de la legislación antiterrorista aprobada en Italia en las décadas de los 70 y 80.

Durante su exilio como refugiado político en Francia, donde obtuvo incluso la nacionalidad, se casó y tuvo dos hijas, escribiendo algunas novelas policiales. Después de vivir 15 años en Francia, ante la irritación de las autoridades italianas, al exterrorista le fue revocada la nacionalidad y a mediados de los 90 se vio obligado a marcharse a México. Convencido de haber logrado apoyos poderosos y refugios seguros en Sudamérica, el exterrorista se estableció en Brasil a partir del 2004 y llegó a obtener el status de refugiado político. En el 2013 se casó con una brasileña con la que tuvo un hijo. Italia planteó una dura batalla por su extradición. Battisti llegó a ser detenido y pasó algunos años en la cárcel. El Tribunal Supremo aceptó su extradición en el 2009, pero el fallo no fue vinculante. La sentencia fue aprovechada por el entonces presidente Lula da Silva , quien el último día de su segundo mandato, el 31 de diciembre 2010, se negó a firmar la orden de extradición. Lo mismo ocurrió con su sucesora, la expresidenta Dilma Roussef: A Italia se le negó la extradición con la con la motivación de que Battisti “habría podido sufrir persecuciones a causa de sus ideas”.

Detención celebrada en todo el país

Esta historia infinita esta a punto de terminar para siempre. El primer ministro italiano, Giuseppe Conte, ha anunciado que el destino del exterrorista está en una cárcel, y no precisamente por sus ideas: «Un avión nuestro se hará cargo de Battisti en Bolivia y lo traerá a Italia. Le esperan nuestras cárceles para que pueda expiar las condenas a cadena perpetua que los tribunales establecieron en su día, no ciertamente a causa de sus ideas políticas, sino por cuatro delitos cometidos (cuatro asesinatos) y otras acciones ligadas a la lucha armada y al terrorismo».

La noticia de la detención de Battisti fue celebrada en todo el país, con comentarios de gran satisfacción por la clase política, comenzando por el presidente de la República, segio Mattarella, quien deseó que el exterrorista esté muy pronto en Italia «para descontar la pena por los graves delitos de los que se manchó en Italia y que lo mismo suceda con todos los huidos al extranjero». El vicepresidente y ministro del Interior, Matteo Salvini, afirmó: «Mi primer pensamiento va a los familiares de las víctimas de este asesino, que durante demasiado tiempo gozó de una vida que vilmente quitó a otros, protegido por la izquierda de medio mundo». Hacia los familiares de las víctimas se ha dirigido también el ministro de Justicia, Alfonso Bonafede: «Battisti pagará. El tiempo no ha sanado las heridas que dejó en las familias de sus víctimas y en el pueblo italiano. Tampoco ha disminuido el deseo humano e institucional de obtener justicia». Precisamente, una de las víctimas, Alberto Torregiani, hijo del joyero asesinado en 1979 por la banda Proletarios Armados por el Comunismo (PAC), siendo él mismo herido por los disparos, perdiendo una pierna, expresó así su alegría: «Por fin ha sido detenido. Creo que esta vez es la buena, Realmente es una feliz jornada».