Boris y los buzones

Lo interesante es saber si Johnson desata a propósito esta polémica que lo ha devuelto a la actualidad

Hermann Tertsch
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Hay gran indignación en los medios y la clase política del Reino Unido porque Boris Johnson, el mayor gamberro del Partido Conservador, ha dicho que las mujeres con burka, cubiertas desde la cabeza a los pies por un ropón con una única rendija horizontal a la altura de los ojos, parecen «buzones de correo» (mailboxes). ¡Qué horror! ¡Insufrible afrenta que llena periódicos, abre noticieros y escandaliza a los bienpensantes europeos! Unos dicen que ya nunca será primer ministro. Otros que es el fin de su carrera política. Augurios precipitados.

Tanta indignación la podían haber repartido mejor los medios, políticos, fariseos y hasta los compañeros de Johnson, incluida la desasistida Theresa May, que le ha pedido sin éxito que se disculpe. Hace días, en una entrevista a la televisión de Irán, Jeremy Corbyn cuestionó el derecho de Israel a existir y amparó a la horda antisemita surgida en el regazo del Partido Laborista. Apenas hubo cuatro voces de protesta.

Todos son conscientes de que Johnson ha hecho comentarios irreverentes y ofensivos sobre todo lo habido y por haber. Muchos alegan por lo demás que la mayor ofensa para la mujer musulmana no es decir que el burka parece un buzón sino obligarla a llevar esa prenda humillante. La ironía está en que Johnson habló de «buzones de correo» cuando explicaba por qué se opone a la prohibición de esa prenda. Lo interesante ahora no es el griterío hipócrita de medios y clase política sino saber si Johnson desata a propósito esta polémica que lo ha devuelto a la actualidad tras abandonar el gobierno en protesta por los intentos de May de hacer un Brexit blando. Y si es el salto definitivo de Johnson a una campaña combativa -cabe el manido comodín de «populista»-para erigirse en una opción conservadora trumpista. Hay quien dice que se vio con Steve Bannon hace poco. Otros lo niegan. Y Boris calla. Bueno, Boris no calla nunca. Pero no dice de momento cuál es su siguiente paso. Solo se sabe que no se disculpará por una broma que él sabe que mucha población entiende y comparte.

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