El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro
El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro - AFP

Bolsonaro retiró a Brasil del pacto migratorio

Con la intención de preservas valores nacionales

Corresponsal en Sao PauloActualizado:

El presidente brasileño, el ultraderechista Jair Bolsonaro, confirmó la salida de Brasil del Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular, con el fin de preservar los valores nacionales. El pacto orienta a los países en sus políticas de inmigración, con respeto a los derechos humanos.

«Quien venga aquí debe estar sujeto a nuestras leyes, reglas y costumbres, así como deberá cantar nuestro himno y respetar nuestra cultura. No cualquiera entra en nuestra casa, ni cualquiera entrará en Brasil vía pacto adoptado por terceros», señaló el mandatario en su cuenta en Twitter.

«Brasil es soberano para decidir si acepta o no migrantes», añadió el presidente ultraconservador, cerrando su hilo de mensajes con la etiqueta.

«No al pacto»

La decisión confirma el anuncio que él y su canciller, Ernesto Araujo, hicieron hace unos días.

El gobierno de Michel Temer, que acaba de entregarle el cargo, había ratificado el pacto, firmado por 181 países en la Asamblea General.

Estados Unidos y Hungria, países con los que Bolsonaro viene alineándose en política exterior, también son contra el acuerdo. República Dominicana, Eritrea y Libia se abstuvieron.

La decisión de Bolsonaro coincide con el aumento de los pedidos de refugio en Brasil, especialmente de Venezuela, que ha provocado una crisis de servicios en la frontera norte del país.

Según datos del Ministerio de Justicia, los pedidos de refugio aumentaron 161% entre enero y abril de 2018, de 97 nacionalidades. De un total de más de 19 mil pedidos, más de 14 mil fueron de venezolanos. En el mismo período del año anterior, se registró un total de 7.434 pedidos.

Especialistas y oenegés vienen reprobando la salida de Brasil del pacto migratorio, que debe perjudicar especialmente a los nacionales en exterior. Cifras oficiales apuntan que unos dos millones de brasileños viven en el extranjero, la mayoría en Europa.

«Muestra que el gobierno no está mirando a todas las personas que necesitan de protección», comentó Camila Asano, coordinadora de política externa de la ONG Conectas, que considera la decisión lamentable.

Por otro lado, Brasil ya era un país cerrado a la inmigración. La Policia Federal estima cerca de

750 mil extranjeros, 0,4% de la población de 207 millones. En Estados Unidos, por ejemplo, la proporción es del 12,3%.

Otras decisiones de Bolsonaro en política exterior vienen alineándose a las de Trump, de quien es admirador declarado, como su intención de mudar su embajada en Israel de Tel Aviv a Jerusalén.