El candidato de extrema derecha a las presidenciales de Brasil, Jair Bolsonaro
El candidato de extrema derecha a las presidenciales de Brasil, Jair Bolsonaro - AFP

Bolsonaro evita la confrontación política antes de los comicios

Con un 35% en los sondeos, el ultraderechista llegará tranquilamente a la segunda vuelta sin exponerse ni meter la pata

Corresponsal en Sao PauloActualizado:

Un debate sin la presencia del favorito en las encuestas reunió a los principales candidatos en las últimas horas de la campaña brasileña. Mientras era atacado en TV Globo por todos sus adversarios por faltar a esta última cita, el ultraderechista Jair Bolsonaro daba una cómoda entrevista transmitida simultáneamente en TV Record, la cadena de la Iglesia Universal del Reino de Dios, cuyo dueño, Edir Macedo, lo apoya.

«El elector merece respeto. Si alguien huye del debate, se esconde y sólo da entrevista en una situación de absoluto control, significa que esa persona no tiene condiciones de administrar el país», atacó Henrique Meirelles, expresidente del Banco Central de Lula da Silva y exministro de Economía de Michel Temer, que está en un pelotón de nueve candidatos.

Con un 35% en los sondeos, frente al 25% de su principal rival, el filósofo petistaFernando Haddad, el ultraderechista llegará tranquilamente a la segunda vuelta sin exponerse ni meter la pata, como andaba haciendo antes del atentado, con frases homófobas, racistas y machistas.

La puñalada que sufrió en un mitin, el pasado 6 de septiembre, lo ha protegido en el hospital y ahora en su casa, en Río de Janeiro, de la comparación con sus antagonistas, mientras se escuda en la convalecencia por recomendación médica.

La entrevista, en que Bolsonaro acusó a Haddad de ser un fantoche de Lula, fue cuestionada por candidatos y especialistas porque la ley brasileña prohíbe a las cadenas de TV, que son concesiones públicas, favorecer candidatos.

Red de mentiras

Mientras en su cuenta de Twitter, Bolsonaro muestra cautela y sensatez, en las redes sociales y especialmente en WhatsApp sus correligionarios han inundado el mundo virtual con noticias falsas, como que los niños pasarán a ser propiedad del Estado si Haddad gana la elección, y que su vicepresidente, Mauela D’Avila, del partido comunista, vistió una camiseta con la frase: «Jesús es travesti». El PT difundió un móvil en que sus militantes pueden denunciar esa ola de mentiras. El miedo generado por esos golpes bajos ha surtido efecto en electores antipetistas que intentan un viraje para lograr la victoria de Bolsonaro en primera vuelta, convenciendo a parte de los aún indecisos, un tercio, según la directora de Ibope, Marcia Cavallieri. Parte de ellos son los que dicen votar por un candidato, pero admiten cambiarlo por un «voto útil».

Otro que apuesta por un giro a su favor es el laborista Ciro Gomes, exministro de Lula, que con un 11% está en tercer lugar y busca ser la alternativa frente a la polarización entre el excapitán del ejército y el filósofo. Apuntado en las encuestas como el único capaz de vencer a Bolsonaro con buena ventaja en la segunda vuelta, Gomes lidera una campaña en las redes para llevarse los votos del socialdemócrata Geraldo Alckmin con quien está empatado, y de la ambientalista Marina Silva, a la que ya le arrebató casi todos los electores. La campaña de centro, que está siendo llamada «Alcirina», en referencia a los votos de los tres candidatos más importantes de centro, puede convertir a Ciro en el candidato sorpresa de este domingo.