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Berlusconi vuelve mañana al trabajo en plena «caza del inmigrante»

VERÓNICA BECERRIL | ROMA
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Silvio Berlusconi regresa mañana al trabajo cargado de energía, con un buen paquete de nuevas leyes y reformas bajo el brazo. Tras todo un mes de reposo obligado para recuperarse de las heridas sufridas como consecuencia de la agresión del pasado 13 de diciembre, en Milán, Berlusconi inicia 2010 con una cargada agenda que prevé nada menos que una reforma tributaria, otra judicial, y una más de la propia Constitución italiana.

El «Cavaliere» viaja hoy desde su casa de Milán, donde ha pasado la mayor parte de su convalecencia, hasta Roma, donde tiene previsto despachar con su ministro de Economía, Giulio Tremonti, y entrevistarse con el presidente de la Repubblica, Giorgio Napolitano. Con el primero establecerá los pasos a seguir en lo que a la reforma tributaria se refiere; mientras que con el presidente hablará del nuevo Laudo Alfano, el reformado proyecto de ley que dotará de inmunidad a los cuatro principales cargos del Estado.

Un «traje a la medida»

Tras la declaración de inconstitucionalidad -el pasado año- del primer borrador del texto, mañana el partido de Berlusconi -el Pueblo de la Libertad (Pdl)- presentará de nuevo esa ley con algunas reformas que aspiran a convertirla en constitucional. Así se quiere evitar cualquier duda sobre esta polémica ley, considerado por la oposición un «traje a la medida».

Los parlamentario del Pdl parecen haber hecho bien sus deberes en este último mes, y muestra de ello es el nuevo texto de esta norma, que reduce la duración de los procesos y que se presentará el martes 12 de enero en el Senado. La ley contempla una instrucción máxima de seis años, transcurridos los cuales el presunto delito prescribiría.

La agenda del «Cavaliere» contempla también una comparecencia ante el tribunal de Milán el próximo 18 de enero, donde se celebra una nueva audiencia del proceso Mediaset, en el que Berlusconi es el principal imputado en la compra-venta ilegal de derechos televisivos. Mientras tanto, sigue en marcha el otro proceso en su contra por el soborno al abogado británico David Mills para que declarara en falso en dos juicios.

Pero entre leyes, decretos y audiencias, Berlusconi tendrá que encontrar tiempo para ocuparse de la revuelta de los inmigrantes en el sur de Italia. Desde la noche del jueves, en la localidad calabresa de Rosarno se están viviendo momentos de tensión durante las manifestaciones de los inmigrantes africanos de la región de Calabria.

La policía está investigando los violentos disturbios de los últimos días, en los que se han registrado hasta 67 heridos, la mayor parte inmigrantes, seis de los cuales permanecen ingresados en grave estado. Ayer, en parte expulsados por la Policía tratando de evitar males mayores; en parte obligados por elementos de la ´Ndrangheta (la mafia calabresa); y en parte por voluntad propia al estar atemorizados por la violencia de partidas de vecinos de la zona, centenares de inmigrantes abandonaron la región en automóviles y autocares.

Berlusconi deberá afrontar unos disturbios que, en buena medida, se han convertido en una «caza del inmigrante». Y algo tendrá que decir también sobre la intención de su ministra de Educación, Maristella Gelmini, de limitar al 30% la presencia de alumnos extranjeros en las aulas.