Berlusconi, acusado en el Parlamento de «corruptor»

VERÓNICA BECERRIL | ROMA
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La presencia del presidente del Consejo italiano, Silvio Berlusconi, en el 18 cumpleaños de la joven napolitana Noemi Letizia, ha desencadenado la ira no sólo de la mujer del «Cavaliere» -que solicitó el divorcio a principios de mayo por este motivo- sino también del mundo político italiano.

La vicepresidenta de la Cámara de Diputados, Rosy Bindi, miembro del Partido Democrático y ex ministra de Sanidad, calificó ayer a Berlusconi de «corruptor moral», mientras que el líder de su partido, Dario Franceschini, exigía aclaraciones oficiales por parte del presidente del Consejo.

Asimismo el líder de «Italia de los Valores», Antonio di Pietro, anunció que hoy presentará una moción de «desconfianza» del gobierno, invitando a los demás partidos a que la ratifiquen.

Berlusconi calificó ayer de «indigno» el trato recibido, acusando a los periódicos «de izquierdas» de haber instrumentalizado su participación en la fiesta de cumpleaños «de la hija de una familia amiga». Según uno de estos periódicos a los que hace referencia Berlusconi, el «Cavaliere» conoció a Letizia a través de un «book» fotográfico que un amigo suyo periodista olvidó en su casa. El periódico «La Repubblica» entrevista estos días al ex novio de la ya famosa Noemi, Gino Flaminio, quien desvela que el «Cavaliere» llamaba a menudo a Noemi para ver cómo estaba y cómo iban los estudios, hasta que un día la invitó a pasar las vacaciones de Navidad en su casa junto con otras chicas de su edad.

Polémica servida

Las declaraciones que recoge la prensa italiana hicieron enfurecer a Berlusconi, a su mujer, y al padre de Letizia, quien anunció que interpondrá una demanda contra Gino por difamación, a lo que el joven contesta en las páginas de «La Repubblica»: «¿Miedo yo, a qué, a la verdad?»

Ante el escándalo desencadenado por la rubia Noemi, el ex vicepresidente de la Conferencia episcopal italiana, y arzobispo emérito de Pisa, monseñor Alessandro Plotti, expresó ayer su «sincera preocupación por una historia privada de un jefe de Estado que puede dañar su credibilidad personal».