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Benoît Hamon, el líder que hundió al Partido Socialista francés, dice que quiere visitar a los políticos catalanes presos

Instalado en la periferia del paisaje político francés, Hamon intenta existir, de alguna manera, con golpes de efecto que tienen un éxito nulo e insignificante

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Benoît Hamon, el candidato que hundió al PS francés en las elecciones presidenciales del 2017, critica con severidad e ignorancia el juicio los protagonistas de los sucesos catalanes del otoño del mismo año y proyecta visitar a los presos.

Durante los últimos treinta años, Hamon ha pasado por todas las capillas del socialismo francés, del «social liberalismo» (Michel Rocard) a la «izquierda radical ecologista», que él mismo defendió como candidato oficial del PS en las presidenciales del 2017, cuando apenas consiguió el 6 % de los votos nacionales. El peor resultado de un candidato socialista a la presidencia de la República.

Tras hundir a su partido en la elección reina del modelo político francés, Hamon decidió alejarse del PS, para crear un grupúsculo «propio», «Génerations.s», que apenas tiene un 2,5 % de intenciones de voto, 20 puntos menos que Marine Le Pen, 22 puntos menos que el partido de Emmanuel Macron.

Instalado en la periferia del paisaje político francés, Hamon intenta existir, de alguna manera, con golpes de efecto que tienen un éxito nulo e insignificante: no interesan a nadie.

La última «originalidad» de Hamon ha sido anunciar, a quien quiera oírlo, que desea visitar a los presos catalanes que están siendo juzgados ante el Tribunal Supremo. A su modo de ver, no se trata de una injerencia en los asuntos internos de España: «Se trata de hacer pública una opinión en un tema importante para Europa».

Haciendo suya la publicidad ideológica secesionista catalana, Hamon afirma: «Es increíble que en una democracia como España, en un continente democrático como Europa, hoy en día, se busque resolver un problema como este en los tribunales».

Como candidato del PS a la elección presidencial, Hamon aceleró el hundimiento histórico del socialismo francés. Desde entonces, ni su partido ni él han conseguido levantar cabeza. El PS apenas cuenta con un 7 % de intenciones de voto. Y Hamon intenta existir y ganar alguna visibilidad con «ocurrencias» que siguen hundiéndolo al nivel de la suela de los zapatos del paisaje político francés. En la magna tradición «marxista» (de Groucho Marx), Hamon cae de la nada política en la miseria publicitaria secesionista