El bajo crecimiento y el consumo reducido preocupan a la OCDE

R. VILLAPADIERNA
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DAVOS. El crecimiento económico y la confianza del consumidor en las principales economías del mundo son poco más que discretos. Ni el crecimiento estadounidense ni la fortaleza del euro auguran un curso mejor, según la OCDE.

EE.UU. puede estar alcanzando el tope de un ciclo de crecimiento, en el que ni siquiera ha creado el empleo esperado, y caerá de un 2 a un 1,3 por ciento en el primer trimestre de 2004, dijo ayer en Davos el economista jefe de la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo (OCDE).

El auge del euro y declive continuo del dólar, que podría perder entre 7 y 10 por ciento más a lo largo del año, no sólo no ayudan sino que en Europa estarían ya trabando las exportaciones de grandes compañías como Siemens, LVMH, Bic, Rémy-Cointreau, SAP o L´Oreal, que han presentado sus últimos datos de 2003.

Los mercados parecen no reaccionar y el rumor insiste en la intervención para cooperar a un realiniamiento de monedas, tal vez en el próximo G7 de ministros de Finanzas en Boca Ratón. Esta es una especie tan sugerida como desmentida en las últimas horas, sea por el viceministro alemán de Finanzas como por el economista jefe de la OCDE: «Si el euro sigue apreciándose, entonces por supuesto los europeos tendrán que usar el estímulo de toda iniciativa posible para mantener la recuperación», dijo Jean Philippe Cotis, «una reacción política será inevitable». Ésta incluiría un recorte de tipos de interés en Fráncfort.

Pero pese al defecto exportador que supone y tal vez contrario al incipiente crecimiento previsto para 2004, hay firmes partidiarios de que un euro fuerte puede ser beneficioso para Europa, región fundamentalmente importadora de materias primas. El euro ha subido en un cuarto de su valor contra el dólar en sólo un año, pero mayor prueba de que es éste último el que cae, por más que el presidente Bush mantenga el soniquete de «un dólar fuerte», es la preocupación aquí expresada por el banco central de Japón, que ha intervenido repetidamente para enfriar el alza del yen.

El mínimo crecimiento que empiezan a registrar Francia o Alemania de cara a 2004 sería apenas gracias al tirón estadounidense, pero éste puede haber tocado techo, aunque se mantendrá, pero la economía alemana podría volver a estancarse en los primeros meses. La OCDE criticó el estado «penoso» de las finanzas públicas en las seis primeras economías y estima el crecimiento económico en EE.UU., Francia, Reino Unido, Alemania, Italia y Japón, en el último trimestre de 2003, en 1,1 por ciento y bajando a un 1 en el primer bloque de 2004: «Europa está volando con un solo motor, lo que la hace más vulnerable a cualquier turbulencia», dijo Cotis comentando el informe. El problema, para él, es la apreciación del euro en un 10 por ciento desde la presentación de pronósticos para 2004 en noviembre. No lo es menos el que estos países «hayan abandonado, roto o reinterpretado sus propias reglas presupuestarias y fiscales».