Silvio Berlusconi y José María Aznar se saludan, durante la reunión del Consejo Europeo ayer en Atenas EFE

Aznar, Blair, Schröder y Chirac pactan el papel de la UE y la ONU en Irak

ATENAS. AMADEU ALTAFAJ, ENVIADO ESPECIAL
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Los cuatro miembros de la Unión Europea (UE) en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, Francia, Alemania, el Reino Unido y España, enterraron ayer el hacha de guerra para converger en torno a cuatro principios básicos para el futuro de Irak y Oriente Próximo, con un «papel central» de la ONU y de la UE.

El pragmatismo prevaleció en Atenas. La declaración que presentará hoy la Presidencia de turno de la UE, Grecia, y cuyos detalles ultimaban anoche los diplomáticos europeos cuenta, además, con el apoyo de Rusia en sus líneas básicas, como dio a entender su ministro de Asuntos Exteriores, Igor Ivanov, también presente en Atenas, así como el secretario general de la ONU, Kofi Annan.

Ejes de la declaración europea

Fuentes diplomáticas de la UE explicaron que los ejes de la declaración europea son el «papel central de la ONU» en la reconstrucción de Irak, el restablecimiento de la seguridad por parte de EE.UU. y el Reino Unido pero también los países que deseen apoyar estos esfuerzos, como España, Italia, Polonia o Dinamarca, la participación plena de la UE en las labores de reconstrucción y el relanzamiento del proceso de paz en Oriente Próximo, mediante la publicación y la aplicación de la llamada «hoja de ruta» y el reconocimiento del nuevo Gobierno palestino de Abú Mazen por parte de Arafat».

Además, se pedirá expresamente el concurso de las organizaciones financieras internacionales, para tratar asuntos como la condonación de la deuda exterior y el control de los flujos de petróleo y los ingresos que estos reportarán (Irak posee los segundos yacimientos más ricos del mundo).

A falta de lo que pueda disponer la Administración Bush, sobre la cual deberá ejercer de nuevo su influencia el primer ministro británico, Tony Blair, el esquema que se dibuja en el horizonte para el Irak después de Sadam consistiría en tres fases. La primera está dominada por el restablecimiento de la seguridad y estaría a cargo de las tropas británicas y estadounidenses asistidas por contingentes militares y policiales de otros países, como Italia, que ya anunció el envío de 3.000 carabinieri. Aznar adelantó la «próxima remodelación del contingente español» en ese país. Lo ideal, según fuentes diplomáticas de la UE, sería que esa fase durara «menos de cien días».

El primer ministro danés, Fogh Rasmussen, comentó que la «necesidad desesperada de una estabilización» no puede esperar varias semanas a que se cocine una resolución en el Consejo de Seguridad y que «Dinamarca está considerando la posibilidad de participar en una fuerza de estabilización».

En una segunta etapa, debería establecerse «un Gobierno provisional bajo el paraguas de la ONU, que aportaría la legitimidad», explicaron las mismas fuentes. De hecho, la Convención de Ginebra impide que una potencia ocupante establezca un Gobierno en el país ocupado. Además, esta cobertura facilitaría la aceptación del nuevo Gobierno por parte de los iraquíes, de los países de la región y de los que tendrán que contribuir a la reconstrucción. Los diplomáticos mencionaban ayer una duración de entre uno y dos años para esta fase, en la que la UE también reclamará un papel preponderante.

Aznar declaró que «España estará presente en todos los ámbitos del proceso» de reconstrucción. Ivanov, por su parte, declaró que «ahora es muy importante que los miembros del Consejo de Seguridad coordinen esfuerzos para restaurar la democracia y la ONU tiene un papel irremplazable en este proceso». Y adelantó que «Rusia hará todo lo necesario para el consenso en el Consejo de Seguridad».

La tercera y última etapa se podría denominar «Irak para los iraquíes», mediante la organización de elecciones y la vuelta a la normalidad.

El presidente de la Comisión Europea, Romano Prodi, declaró por su parte ante los 25 jefes de Gobierno de la UE ampliada que «la guerra en Irak ha mostrado hasta qué punto todavía necesitamos trabajar sin descanso para llegar a pesar en los asuntos internacionales, para hacer oír nuestra voz, para defender nuestros principios».

Por ello, desde el martes, los diplomáticos están enfrascados en la tarea de limpiar la arena que atascaba los engranajes de la ONU, la UE y el maltrecho vínculo transatlántico. Gerhard Schröder y Tony Blair rompieron el hielo con un encuentro en Hannover. Y Jacques Chirac descolgó el teléfono para hablar con George Bush por primera vez en más de un mes. También Chirac y Blair se reunieron a solas para hablar del futuro de Irak, aunque no todo fueron buenas palabras, porque Chirac le reprochó que las tropas de la coalición no hubieran movido ni un dedo para impedir el saqueo de la Biblioteca Nacional y los museos en Bagdad.

Pero el presidente francés salió del encuentro proclamando que «la unidad de la comunidad internacional puede restablecerse». La pelota está ahora en el tejado de la Casa Blanca y esa tarea corresponde, en gran medida, a Blair.