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Austria ofrece la nacionalidad a los italianos de habla alemana

La propuesta parte de los ultras que se han incorporado al nuevo Gobierno

Corresponsal en BerlínActualizado:

El primer viaje del nuevo canciller austriaco, Sebastian Kurz, a Bruselas, con el objetivo de presentar su recién formado gobierno con la extrema derecha del FPÖ como una opción conservadora moderada y no populista, fue precedido este miércoles por un sonoro anuncio con el que sus nuevos socios esperan comenzar a engrandecer el espacio de influencia de su país. Se trata de la oferta de la nacionalidad austriaca a los italianos de habla alemana de las regiones de Tirol del Sur, un espacio que hasta el final de la I Guerra Mundial perteneció al Imperio Austrohúngaro y que hoy constituye una de las más ricas zonas del norte de Italia, país cuyo gobierno ha elevado ya las primeras y airadas protestas.

«La idea será estrechamente concertada con las autoridades de Roma», garantizó Kurz ante las autoridades europeas, «Italia es un importante socio de Austria y deseamos que continúe siéndolo». Mientras tanto, el portavoz del Partido Liberal Austriaco (FPÖ) en Tirol del Sur, Werner Neubauer, haciendo realidad uno de los viejos sueños del fallecido líder del partido, Jörg Haider, confirmaba sobre el terreno que «a finales de 2018, como muy tarde principios de 2019, estará lista legalmente la posibilidad de tener la doble nacionalidad».

Con el anuncio prematuro de este proyecto, el FPÖ conseguía marcar el tono de la primera visita de Kurz a Bruselas y dejaba entrever que su líder, un viejo zorro de la política como Hans Christian Strache, llega dispuesto a marcar este gobierno junto al joven Kurz, de solo 31 años, con bastante más fuerza que la de un socio minoritario. El nuevo gobierno reforzará las posturas del Grupo de Visegrado y reivindicará «mayor subsidiariedad» en la UE, pero la oferta de este doble pasaporte pone en evidencia, además, la intención de Strache de hacer ruido en Bruselas para contentar a un electorado abiertamente antieuropeo.

Reacciones en Italia

Antes de la prometida llamada telefónica de Kurz al primer ministro italiano Gentiloni, en Roma se había abierto paso un amplio frente de críticas. Desde la calificación de «propuesta peligrosa», en palabras de la vicepresidenta del partido en el gobierno Debora Serracchiani, que recordaba que «no podemos dejarnos presionar por partidos que no reconocen el valor de la unidad de los pueblos», hasta el aviso del secretario de estado para Europa Sandro Gozi, que considera la medida como «propaganda postelectoral» o la acusación de «provocación antiitaliana» por parte del partido Fratelli d`Italia, ideológicamente más próximo al FPÖ.

Incluso en Tirol del Sur, la idea de convertirse en austriacos no parece muy atractiva para los más rápidamente implicados, los deportistas. «Todo tiene sus límites» respondía a la oferta de doble pasaporte la patinadora Carolina Kostner, que junto con la esquiadora Manuela Mölgg y la biatleta Dorothea Wierer rechazó este miércoles la propuesta en representación de los deportistas sudtiroleses. Kostner, bronce en las Olimpiadas de 2014 y perteneciente a la minoría objetivo de la propuesta, declaró que está «muy orgullosa de representar a Italia» y aunque reconoció que «Austria es un país estupendo», puso por delante que «yo soy italiana y deseo seguir siéndolo». El director del Comité Olímpico italiano, Giovanni Malagó, advirtió:«Tengan la seguridad de que no voy a permitir que nuestros deportistas vayan a competir con la bandera austriaca».

Solo el representante regional de Tirol del Sur, Arno Kompatscher, habló a los medios locales de «alarma exagerada» y llamó a la calma, recordando que «remover conflictos fronterizos es lo último que interesa a nuestra región» y sugiriendo que la extrema derecha austriaca no está haciendo otra cosa que intentar utilizar a los habitantes del Alto Adigio para agitar las aguas europeas.