El auge de Salvini recompone el bipartidismo en Italia

Con una derecha y una izquierda pura, se aleja la posibilidad de un centro a lo Macron

Corresponsal en RomaActualizado:

En Italia vuelve la derecha. «Es la nueva revolución italiana», según el prestigioso diario «La Stampa». Así se reflejó en las recientes elecciones en la región central de Abruzzos. En este territorio, gobernado por la izquierda que hace cinco años ganó con el 46,3 % de los votos, ahora arrasó el centro derecha con el 48 % (Liga, Forza Italia y Hermanos de Italia). El triunfo fue en particular de la Liga liderada por el vicepresidente del gobierno y ministro del Interior, el ultraderechista Matteo Salvini, que con el 27,5 % se convirtió en el primer partido del sur de Italia.

La Liga ni siquiera se había presentado en las anteriores elecciones regionales de Abruzzos. Fue un test con valor nacional con un resultado político muy relevante, pues la Liga Norte es cada día más la Liga Nacional, y hay quienes ya ven en Matteo Salvini el salvador de la Patria. El conocido comentarista del diario turinés, Marcello Sorgi, explica así el nuevo fenómeno político que vive Italia: el resultado de las elecciones de Abruzzos es «la nueva revolución social italiana, la tercera después de la de Silvio Berlusconi hace un cuarto de siglo, y la del pueblo abandonado del Sur que hace menos de un año (en las elecciones generales del 4 de marzo) se echó en los brazos de Grillo, Luigi Di Maio y de su Movimiento 5 Estrellas».

Hace casi un año, el movimiento de Grillo había logrado el 40 % de votos en Abruzzos, ahora se ha parado recogiendo menos de la mitad (19,7 %). En valores absolutos, el resultado ha sido peor. De 288.834 votos ha pasado a 118.287. Esa sangría de votos se debe a que un porcentaje notable de la clase media se ha pasado a la Liga, abandonando al Movimiento 5 Estrellas (M5E). La señal que ha llegado de estas elecciones, según los analistas, es que se está recomponiendo el viejo sistema bipolar italiano, con dos bloques definidos, derecha e izquierda.

Ambos bloques se están radicalizando y parecen olvidarse del prefijo «centro». Se desvanece así por el momento el sueño que incubó el exprimer ministro, Matteo Renzi, quien creyó que en Italia podía seguir el camino que recorrió el presidente francés Emmanuel Macron con su partido centrista, liberal-social «En Marche». Muchos querían hacer en Italia ese partido de la Nación, convencidos de que la vieja distinción entre derecha e izquierda había muerto. Como Renzi, también Luigi Di Maio, se replantea ahora su estrategia y hace cuentas con la perdida de consenso porque ser terceros» ya no paga o vale poco.

Precisamente, los dos vicepresidentes del gobierno, Luigi Di Maio, que es también ministro del Trabajo y de Desarrollo Económico, y Matteo Salvini, ministro del Interior, son el símbolo o ejemplo emblemático, uno en positivo y otro en negativo, según las encuestas, de la «nueva revolución social italiana».

Razones del cambio

Con la crisis económica originada en el 2008, se desató la rabia popular, especialmente en el sur, cuyas condiciones en algunas regiones se han hecho cada día más dramáticas. Desde el año 2000 el sur de Italia ha perdido una décima parte de su población; Campania, Calabria y Sicilia son las únicas regiones de la Unión Europea donde más de la mitad de la población corre riesgo de pobreza, según datos de Eurostat; en el Sur, gobernado por la izquierda desde hace años, la renta per cápita, comparada con el nivel de compra, está por debajo de Lituania o Hungría.

En estas condiciones, los italianos del sur votaron hace pocos menos un año de forma casi plebiscitaria por los populistas del Movimiento 5 Estrellas, esperanzados con su compromiso para luchar contra la corrupción y las promesas de una nueva política social (la renta de ciudadanía), con un nuevo estilo que encarnaba el joven Luigi Di Maio, 32 años, siempre encorbatado y con traje azul, el yerno ideal soñado por muchas madres como marido de sus hijas. Pero en menos de un año, se ha visto el fracaso de ese dirigente que prometía la Italia del cambio».

Frente a la inconsistencia del M5E, Matteo Salvini, 45 años, al que sus fieles llaman «Capitano», se muestra como un político pragmático, que sabe navegar en la complicada política italiana. En el pasado llegó a ser líder de los jóvenes comunistas padanos.