Pintada en el barrio de Bobigny (periferia norte de París): «Policías, violadores, asesinos»
Pintada en el barrio de Bobigny (periferia norte de París): «Policías, violadores, asesinos» - Juan Pedro Quiñonero

Atentado FranciaUn político de la ultraizquierda francesa, detenido por insultar en Twitter la memoria del heroico gendarme

Poussier, excandidato de Francia Insumisa, publicó dos tuits en los que hacía apología del terrorismo y se burlaba del agente que se sacrificó por un rehén en el atentado de Trèbes

Corresponsal en ParísActualizado:

Stéphane Poussier, excandidato a diputado del partido Francia Insumisa (FI, populista de extrema izquierda), fue detenido este lunes por la mañana y puede ser inculpado por el delito de apología al terrorismo, por decir en voz alta lo mismo que gritan millares de pintadas en los muros de numerosos suburbios: «Un gendarme muerto, ¡qué gustazo!». Poussier tuvo una efímera carrera política en la primavera de 2017, cuando aspiraba a ser diputado de FI, el partido de Jean-Luc Mélenchon, en las legislativas de junio. Pero no logró la victoria en la cuarta circunscripción de Calvados.

Diez meses más tarde, Poussier comentó en las redes sociales el asesinato de Arnaud Beltrame, el teniente coronel de la Gendarmería consagrado como héroe nacional tras dar su vida para salvar a los rehenes en el atentado del pasado viernes en un supermercado de Trèbes (departamento de Aude). El político populista publicó en Twitter: «Cada vez que un gendarme se hace asesinar, lo que no ocurre todos los días, pienso en mi amigo Rémi Fraisse. Ahora le ha tocado a un coronel de la Gendarmería ¡qué gustazo! Accesoriamente, un elector de Macron menos».

Rémi Fraisse era un joven ecologista que murió en octubre de 2014, víctima accidental de la explosión de una granada aturdidora, arrojada por las fuerzas antidisturbios durante unos enfrentamientos violentos en las inmediaciones de la presa de Sivens. Nadie acusó nunca de «asesinato» a los antidisturbios que lanzaron granadas durante aquellos enfrentamientos.

La comparación del asesinato de un gendarme, muerto como un héroe, con el óbito accidental de un ecologista, ha sido interpretada como una agresión insultante por la opinión pública. El comentario de Poussier precipitó una riada de comentarios y condenas. Hasta que, dos días más tarde, la Justicia francesa ordenó su detención provisional en Dives-sur-Mer (Calvados, Normandía), previa a su posible inculpación por el delito de apología del terrorismo. La pena máxima para este tipo de delitos puede ser de hasta siete años de prisión y 100.000 euros de multa.

El sindicato Unité SGP Police-FO, por su parte, denunció inmediatamente «una salva de tuits innobles, muy próximos al acto terrorista». Yves Lefebvre, portavoz del sindicato, añadió a título personal: «El comportamiento de Poussier es una apología y llamamiento al crimen, algo semejante a un delito terrorista».

Estos tuits fueron condenados por Francia Insumisa y su líder, Mélenchon. La clase política en general condenó con severidad a Poussier. Aquí y allá, en la prensa escrita y audiovisual, se recuerda con insistencia que ese tipo de agresiones y comparaciones se han multiplicado desde hace meses por todos los suburbios de Francia.

«Polis y antidisturbios, asesinos». «Polis, os vamos a follar». «No queremos asesinos en nuestros barrios», son pintadas comunes en todos los suburbios del norte de París. Durante los disturbios de hace meses, en Bobigny (periferia norte) el tribunal de alta instancia que se encuentra en esa localidad fue atacado con cócteles molotov artesanos, para ser «acordonado» más tarde con una nube de pintadas y agresiones del mismo tipo: «Antidisturbios = asesinos = violadores».

«Foco terrorista»

Quizá no sea un azar que a la misma hora en que Poussier era detenido, culpable del posible delito de apología del terrorismo, el barrio de Carcasona donde vivía el marroquí Radouane Lakdim –el asesino del gendarme muerto en acto de servicio– era declarado «foco terrorista» por razones muy semejantes. Los habitantes del barrio han manifestado de manera muy llamativa y escandalosa su solidaridad con el asesino, con pintadas, pequeñas manifestaciones, agresiones y amenazas a periodistas y policías.

A finales del pasado febrero, el Ministerio del Interior tenía fichados a 19.745 individuos, susceptibles de ser una amenaza terrorista, real, inmediata, en toda Francia. Once mil de esos sospechosos son seguidos en distinta medida por los servicios de seguridad.