La Policía y la prensa frente al restaurante de Robert de Niro
La Policía y la prensa frente al restaurante de Robert de Niro - AFP

Los ataques con paquetes bomba acaban en batalla política en Estados Unidos

El exvicepresidente Joe Biden y el actor Robert de Niro también fueron destinatarios de explosivos caseros, en una crisis que solo dispara la tensión

Corresponsal en Nueva YorkActualizado:

Cuando el miércoles empezaron a detectarse paquetes con explosivos caseros destinados a figuras importantes del partido demócrata o enemigos de Donald Trump y de sus aliados, las autoridades advirtieron de que era muy probable que aparecieran más. No se equivocaron: durante el día de ayer, se localizaron otros tres paquetes bomba. Dos enviados a Joe Biden, vicepresidente con Barack Obama entre 2008 y 2016, y uno más aparecido en la productora del actor Robert de Niro, un crítico frecuente de las políticas de Trump y que ha mantenido un reciente altercado dialéctico con el presidente.

El número de paquetes bomba localizados se eleva así a diez, al cierre de esta edición. Los destinatarios que se habían conocido anteriormente eran Barack Obama, primer presidente negro de EE.UU. y gran figura del partido demócrata; Hillary Clinton, ex secretaria de Estado y contrincante de Trump en las presidenciales de 2016; Eric Holder, ex fiscal general con Obama; John Brennan, ex director de la CIA y crítico con el presidente; Maxine Waters, congresista demócrata, que se ha enzarzado en frecuentes disputas con Trump (recibió dos paquetes) y George Soros, el multimillonario al que sectores de la derecha estadounidense acusan de financiar causas globalistas y de izquierdas.

Los explosivos caseros enviados a Biden no fueron localizados en su oficina o en su domicilio. Uno de ellos se interceptó en un centro de correos de Delaware, al parecer porque la dirección no era correcta y fue devuelto.

En el caso de De Niro, el paquete llegó, como en otros aparecidos en Nueva York, el miércoles. Al parecer, un empleado lo vio entonces, pero no le pareció sospechoso y lo dejó en la oficina. Al volver a casa esa noche y ver las noticias, con paquetes idénticos al que él había visto ese mismo día, alertó a la policía. Los agentes detectaron el explosivo casero en la madrugada de ayer.

Florida, posible origen

Los últimos paquetes encontrados tienen la misma apariencia que los aparecidos hasta ahora: un sobre de color manila, acolchado, que esconde un artefacto explosivo casero. En el sobre, las direcciones estampadas con una pegatina. En el remitente, la dirección y el nombre de Debbie Wasserman Schultz, la congresista de Florida y polémica ex presidenta del Comité Demócrata Nacional, escritos con erratas. Todos los sobres de los que la prensa ha conseguido imágenes tienen seis sellos con la bandera estadounidense.

Las similitudes apuntan a la acción de una persona o de un grupo de personas coordinado. La investigación está en manos del FBI, que está analizando los artefactos, y que ha emprendido la caza de sus responsables. Los investigadores se estaban centrando anoche en el estado de Florida como posible origen de los envíos, según fuentes policiales.

Hasta el momento, la Casa Blanca ha evitado hablar de acto de terrorismo en sus condenas a los ataques. Trump se refirió a «actos o amenazas de violencia política». Su secretaria de Prensa, Sarah Huckabee Sanders, habló de «actos atemorizantes». El FBI, sin embargo, se ha tomado la profusión de paquetes bomba como una cuestión de terrorismo doméstico, y la encargada de su investigación es la división de antiterrorismo.

Bill de Blasio, alcalde del principal escenario de los ataques, Nueva York, aseguró ayer por la mañana que tenía «todas las razones para pensar que puede haber más paquetes y tenemos que estar preparado para ello». La alerta, sin embargo, no se sintió ayer en exceso en la Gran Manzana. Las autoridades reforzaron la presencia policial en infraestructuras clave como los aeropuertos, el sistema de metro y los puentes y túneles que conectan los diferentes distritos de la ciudad, pero sin que ello afectara la rutina de los neoyorquinos. Solo hubo cortes en el barrio de Tribeca, en las inmediaciones de la oficina de la productora de De Niro, y un claro aumento de policías en Columbus Circle, donde tiene su sede la CNN, que tuvo que ser evacuada el miércoles. El paquete bomba de Brennan, colaborador de la cadena de noticias, tenía su dirección. Sí se incrementaron la alerta y las medidas de seguridad para otras personalidades de la oposición o figuras importantes demócratas, como el ex presidente Jimmy Carter.

Unidad fallida

En cualquier otro momento, un ataque coordinado con paquetes bomba en EE.UU. a un ex presidente, una ex secretaria de Estado, un ex fiscal general o un ex director de la CIA habría provocado una condena unánime y un frente común de todas las posiciones políticas. Pero el país es en estos momentos un polvorín político, agitado por la retórica beligerante de Trump, y bajo la sombra de unas elecciones legislativas decisivas en menos de dos semanas. Quien primero trató de obtener ventaja política a los ataques fue una de sus víctimas, Hillary Clinton. Pocas horas después de conocerse la existencia de los explosivos, aseguró que para cerrar las divisiones que motivan ataques como los sufridos esta semana «hay que elegir a candidatos que quieran hacerlo».

Trump trató en un principio de ofrecer un mensaje de unidad. Condenó los atentados -sin calificarlos de terrorismo- el miércoles, aseguró que es el momento de estar «unidos» y denigró «los actos de violencia política», pero sin mencionar a sus destinatarios.

Con el paso de las horas, sin embargo, el tono presidencial de Trump empezó a resquebrajarse. En un mitin en Montana, habló de una «oferta para tender puentes y unirnos» para inmediatamente después exigir a la prensa que tenga un «tono cívico» y que «pare la inacabable hostilidad, constante cobertura negativa y muchas veces informaciones y ataques falsos». Trump nunca reconoció su protagonismo la espiral agresiva del discurso público y pareció mofarse de su propio intento de rebajar la tensión: «¿Veis lo bien que me estoy portando hoy?», dedicó a sus seguidores con una sonrisa.

Ayer, Trump ya había olvidado el mensaje unificador para acusar sin ambages a la prensa. «Buena parte de la rabia que vemos hoy en nuestra sociedad está causada por las informaciones intencionadamente falsas e inexactas de los medios convencionales a los que yo llamo "Fake News"», dijo en un mensaje en Twitter. «Es indescriptible lo malo y lleno de odio que es», añadió.

No tardó en responder uno de los destinatarios de las bombas, John Brennan: «Deja de culpar a otros, mírate al espejo», le dedicó al presidente. «Tu retórica incendiaria, insultos, mentiras y apoyo a la violencia física son una desgracia. Trata de portarte como un presidente».