Izada de la bandera de EE.UU. en su embajada en La Habana, en agosto de 2015, tras el restablecimiento de las relaciones con Cuba
Izada de la bandera de EE.UU. en su embajada en La Habana, en agosto de 2015, tras el restablecimiento de las relaciones con Cuba - Reuters

El «ataque acústico» denunciado por EE.UU. en Cuba causó daños cerebrales

Diplomáticos estadounidenses y canadienses sufrieron pérdida auditiva, náuseas, dolor de cabeza y vértigo a raíz de unos «incidentes» cuyo inicio se sitúa a finales de 2016

WashingtonActualizado:

Los informes médicos relativos a los «incidentes» sufridos por diplomáticos estadounidenses y canadienses destinados en Cuba revelan daños cerebrales leves y problemas en el sistema nervioso central, según los registros a los que ha tenido acceso la cadena CBS News.

Los diplomáticos denunciaron pérdida auditiva, náuseas, dolor de cabeza y vértigo a raíz de unos «incidentes» cuyo inicio se sitúa a finales de 2016. Las autoridades de Estados Unidos y Canadá analizan si fueron víctima de algún tipo de «ataque acústico» contra sus viviendas.

El personal diplomático de EE.UU. también estaría siendo objeto de ataques contra sus vehículos

Una fuente citada por CBS News ha advertido de que se siguen denunciando ataques contra trabajadores de la Embajada estadounidense, razón por la cual un médico viajó a La Habana en primavera para evaluar in situ el estado de los posibles afectados.

Asimismo, el personal diplomático de Estados Unidos también estaría siendo objeto de otras actividades de acoso como ataques contra sus vehículos, vigilancia constante o allanamientos de la vivienda.

El Departamento de Estado estadounidense apenas ha facilitado información oficial sobre estos casos, más allá de reconocer el retorno de parte personal por «razones médicas» que no implicaban un riesgo vital. Washington se ha limitado de momento a confirmar que había habido «incidentes» de causa «desconocida».

Diplomáticos expulsados

El Gobierno de Donald Trump, no obstante, ordenó a raíz de esta polémica la expulsión de dos diplomáticos cubanos. El régimen de Raúl Castro sostiene que «nunca permitiría que territorio cubano sea utilizado para alguna acción contra agentes diplomáticos acreditados o sus familiares».