Cho Seung-Hui, el estudiante surcoreano autor de la matanza de Virginia. / AP Photo
Cho Seung-Hui, el estudiante surcoreano autor de la matanza de Virginia. / AP Photo

El asesino de Virginia era un estudiante surcoreano que vivía en la misma universidad

El pistolero que asesinó ayer a 32 personas en la Universidad Politécnica de Virginia era un estudiante del centro, según ha revelado el rector, Charles Steger. El Departamento de Policía de Virginia

REDACCIÓN / AGENCIAS | MADRID / WASHINGTON
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El pistolero que asesinó ayer a 32 personas en la Universidad Politécnica de Virginia era un estudiante del centro, según ha revelado el rector, Charles Steger. El Departamento de Policía de Virginia ha identificado al pistolero como Cho Seung-Hui, de 23 años, un estudiante nacido en Corea del Sur.

Pese a los análisis de balística, la policía aún no ha encontrado suficientes "evidencias" para concluir que una sola persona fuera responsable de las dos matanzas, aunque sí ha reconocido que se trata de una idea "razonable", ha señalado Steve Flaherty, superintendente de la policía de Virginia. El rectorado también ha optado por defender esta tesis.

Lo que sí han demostrado los análisis es que un mismo arma -se han hallado al menos dos, una de 9 milímetros y otra de 5,5 milímetros- fue empleada en los dos ataques. La Universidad permanecerá cerrada durante el resto de la semana como consecuencia de la tragedia.

Un alma perturbada

Seung-Hui cursaba el último año de filología inglesa. Una de sus profesoras recordaba hoy a la prensa el tono perturbador de algunos de sus ejercicios literarios, hasta el punto de que sus instructores le aconsejaron recibir ayuda psicológica.

Aparte de eso es poco lo que por el momento se sabe del estudiante, que llegó a Estados Unidos con su familia en 1992, cuando tenía ocho años. El joven mantenía su nacionalidad original y tenía una "tarjeta verde", un documento que permite trabajar legalmente en EEUU por un periodo indefinido.

Su familia, según informa hoy la prensa local, vive en Centreville, un barrio acomodado del estado de Virginia a unas cuatro horas de distancia de la Universidad Politécnica, en una de cuyas residencias estudiantiles vivía el joven que protagonizó la sangrienta matanza.

Los vecinos también lo describen como un alma solitaria. "Era muy callado, estaba siempre solo", dijo de él Abdul Shash, un residente de Centreville, cuyas declaraciones recoge hoy el periódico The Roanoke Times. Según Shash, a Seung-Hui le gustaba jugar al baloncesto y no respondía cuando alguien lo saludaba.

Minucioso plan

Una de las supervivientes al tiroteo en el edificio Norris Hall, en el que fallecieron 30 personas, ha asegurado que el joven iba vestido "casi como un boy scout", con una camiseta de manga corta color canela y un chaleco de guerra negro. "Se paró a cinco pies (metro y medio) de la puerta y simplemente comenzó a disparar. Parecía muy minucioso, abatiendo a casi todo el mundo. Yo simulé estar muerta", ha detallado.

Según su testimonio, sólo cuatro de los 25 estudiantes que se encontraban en la clase de alemán no recibieron impactos de bala. Unos 30 segundos después de abrir fuego contra ellos, el joven armado volvió. "Supuse que nos oyó hablar", ha explicado. "Empujamos la puerta nosotros mismos para que no pudiera entrar, porque la puerta no cerraba", pero el joven intentó entrar tres veces más y, al no conseguirlo, comenzó a disparar contra la puerta.

Homenaje y críticas

El presidente de EEUU, George W. Bush, ha dicho que se trata de un "día de tristeza para todo el país" e instó a los estudiantes a no dejarse llevar por la ira, en un acto de homenaje a las víctimas en el polideportivo de la universidad. Bush ha ordenado que las banderas estadounidenses ondeen a media asta en señal de duelo hasta el domingo.

El incidente ha comenzado a suscitar ya las primeras críticas sobre la reacción de las autoridades tanto policiales como universitarias. Muchos estudiantes han censurado que, tras el primer incidente, no se suspendieran las clases ni se diera un aviso de peligro hasta dos horas después, y eso sólo a través de un correo electrónico.

En una rueda de prensa, tanto el presidente de la Universidad, Charles Steger, como representantes policiales obviaron hoy responder a preguntas sobre su reacción inicial. La matanza ha vuelto a reabrir el debate sobre la regulación de la tenencia de armas en Estados Unidos, un país en el que las leyes sobre el control de armas de fuego son muy laxas.

Dos ataques

El primer ataque, que se saldó con dos muertos, se produjo alrededor de las 7.15 horas de la mañana en el edificio de dormitorios West Ambler Johnston. La policía acudió a investigar lo sucedido. Mientras tanto, el asesino se dirigió al edificio Norris Hallal, al otro lado del campus y no precisamente a poca distancia, para perpetrar la masacre más cuantiosa en número de vícitimas.

Aún se desconoce la identidad de las víctimas mortales o de los heridos y si éstos eran estudiantes, miembros de la facultad o visitantes. Según el jefe policial, esa información sólo se dará a conocer cuando se haya notificado a los familiares.